Pero lejos de ser un paisaje anodino basta con fijarse un poquito para darnos cuenta de la cantidad de matices que puede darnos esta tierra; no debemos comparar con otros lugares, simplemente son distintos. Y es que conforme van pasando los años y vamos cumpliendo primaveras nos damos cuenta que lo importante no es sólo lo que ves, sino que también todo lo que te rodea, como por ejemplo tus compañeros de rueda.
Y dicho esto, claro está, ya os estaréis imaginando que el pasado sábado pudimos hacer una ruta realmente buena, con un trazado super sencillo, casi sin exigencia durante todo el recorrido y que además finalizó con un almuerzo en toda regla en nuestra querida ciudad.
Así que los caminos que estuvimos rodando fueron los de la vía verde, que son los que mejor se prestan a este tipo de rutas. Y quitando un pequeño tramo que hicimos por el paraje de PocoPan donde la pista estaba muy suelta, el resto del camino fue realmente sencillo en un recorrido al alcance de cualquiera.
Pudimos ver los campos de cereales ya preparados para la siega, los olivos en flor para mayor alegría de alérgicos, perdices, tordos, algún que otro milano y conejos, muchos, muchos, muchos y muchos conejos. En fin, que los campos están en estas fechas llenos de vida y que es una alegría el darse un garbeo por cualquier lugar.
La idea no era sólo salir con la bicicleta, también queríamos volver a tiempo para poder almorzar nada menos que con nuestro gran Coro, así que cuando vimos que era la hora de volver nos pusimos en marcha con muy buen ritmo, y de paso hicimos alguna que otra variación en la ruta que llevábamos. Por cierto, ¿recordáis que siempre hablamos del pedazo de mastín de la finca de La Lobera? Pues bien, de camino hacia Albacete y cerca de la papelera cerrada en el camino del río Palo, hemos encontrado al que tiene que ser hijo de este perro y además mezclado con boxer...que barbaridad, que pedazo de boca tenía; nos estuvo ladrando desde la verja de la parcela que estaba cuidando y casi nos deja sordos, con unos dientes que parecían sables... no quiero imaginarme lo que puede suceder si ese perro se escapa un día.
El almuerzo lo hicimos en la churrería Victoria, todo un valor seguro y donde los cuatro dimos cuenta de una serie de viandas bien preparadas en todos los sentidos, y para muestra, las fotos que aquí os dejo. Pasamos un rato realmente bueno entre bromas y buena charla, en la que JuanMa nos contó alguna que otra anécdota realmente graciosa.
Poco más puedo contaros, era una hora más que buena para volver a casa y poder seguir con los quehaceres del sábado, así que nos despedimos y nos emplazamos al miércoles, a ver si nos respeta el tiempo y queda un día como el del sábado, con una temperatura ideal.
Como siempre os dejo la ruta y un enlace a todas las fotos. La foto portada de la crónica es de JuanMa.