Buenos días.
Con semejante título es fácil entender que nos pasó este miércoles; ya se sabe que si existen dos enemigos declarados de los ciclistas son (y por este orden), los perros y el viento. No hay perro que no te ladre y te persiga al pasar a su lado y no hay día con viento que éste no te de una buena paliza.
En fin, que como seguimos preparando nuestra ruta a Cortes, no podemos dejar pasar las oportunidades que tenemos para seguir haciendo kilómetros y llegar en un buen estado de forma.
En esta ocasión nos vimos nada menos que Nino, Pedro Lara R., Luis, Pedro Soto y quien suscribe, a las cinco y con puntualidad manchega en la esquina del Corte Inglés; hubo un momento en el que Luis propuso ir a tomar un café con leche...nos lo pensamos, nos lo pensamos.
En fin, que al final triunfó el plan original y nos fuimos derechos hacia Aldea Nueva, una de las pistas donde precisamente bate más el viento en estos días; para mí es una especia de kriptonita pues siempre acabo reventado con ese terreno rompepiernas y con viento, muuucho viento.
Poco a poco fuimos ganando kilómetros y el viento no sólo no cejaba en su empeño de jodernos, además empezó a bajar la temperatura a base de bien...je j j ej, y Pedro Sotos de corto...eso sí que es tener valor.

Llegados a la aldea parece que el viento iba a amainar un poco pues nos metíamos por monte bajo, pero no, no fue así, ¡que raro! Bueno, poco a poco la ruta iba girando hacia Munibañez hasta que por fin empezamos a llevar el viento de espaldas.
La vuelta para Albacete como ya os imagináis meteórica, a todo trapo por la vía auxiliar del AVE, adelantamos a un par de mercancías y casi casi a un cercanías...jaj j aj a
Bueno, poco más os voy a contar, al final tomamos nuestra merecida cerveza de los campeones el el bar La Oca de la calle del Carmen. Resumiendo, ruta con mucho viento pero con mejor compañia, que de eso se trata.
Un abrazo...Edu