Como siempre las salidas en miércoles nos deparan algo que nos llama la atención, algo que las hace siempre diferentes unas de otras, y ayer no podía ser menos pues tuvimos estreno con el pelotón internacional, ¡como debe ser!
La cuestión es que José ya hacía algún tiempo que había comentado a una compañera la posibilidad de unirse al grupo de manera temporal durante su estancia en nuestra ciudad, y ayer, miércoles 7 de marzo se produjo el evento. Esta compañera de rueda es de nacionalidad francesa, Amelie, y más concretamente de la región de Marsella, sitio montañoso de costa que no tiene nada que ver con nuestro impresionante llano; para ella era toda una incertidumbre el atacar una etapa completamente llana pero de tirada bastante más larga que las que ella está acostumbrada a realizar.
Pero además, Pedro Lara R. estrenaba por fin su nueva y flamante bicicleta MMR, un auténtico "pepinaco" de bicicleta: montada por completo no llega a 10 kilogramos, creo que con ese dato ya os dais una idea de lo que estamos hablando. Además, los tubulares son todos de una geometría rectangular, lo que le presta a toda la montura un aspecto espectacular. Tonos rojos y negros para rematar otra gran adquisición...parece que el final del invierno viene cargado de bicicletas.
Pusimos rumbo hacia el Hundimiento dado que Pedro quería estrenar la bicicleta pero con una etapa sin barro, llana, y si acaso con alguna cuesta al final, como así ocurrió. Los kilómetros se iban sucediendo a muy buen ritmo, pues tampoco queríamos forzar en ningún momento la marcha. Pedro pudo comprobar que quizá en el llano el plato puede ser un 34 en vez de un 32, ¡sólo quedaba la prueba de la montaña!
Llegamos al Hundimiento con algo de retraso con respecto del horario que teníamos previsto, pero claro, tampoco habíamos previsto salir tan tarde; allí estaba Coronado, esperando con esa sonrisa que siempre sabe prestar a sus compañeros. Al cabo de unos minutos aparecieron Santi y Javier, y precisamente ese día, también Santi estrenaba bicicleta, otra exactamente igual que la de Pedro, pues no en vano, las han comprado los dos al mismo tiempo. Decidieron que lo mejor era unirse al grupo, con lo cual en ese momento ya íbamos ocho ciclistas.
De nuevo, Pedro comprobó que con una rueda de 29 pulgadas, en el momento que controlas la técnica de la inercia se hacen mucho más fáciles las ascensiones, y con una sonrisa de oreja a oreja, decidimos que era el momento de volver hacia Albacete.