Y ya saben vuesas mercedes que nosotros tenemos una manera muy singular de entender la bicicleta, si hay que correr, se corre, pero "en no habiendo necesidad" para que...y la otra, que si se sale, se almuerza.
Así pues, con estas premisas por delante durante esta semana santa hemos realizado un fichaje de sensación para la peña, nada menos que el amigo Juan Francisco G. Huedo; al principio no las tenía todas consigo pero cuando terminó la mañana os aseguro que la sonrisa que llevábamos los dos, delataba que se habían cumplido las dos premisas, ¡y con generosidad!
Como siempre, a eso de las ocho y media de la mañana y con puntualidad manchega nos pusimos en marcha con la intención de hacer una ruta tranquila y pausada hacia la zona de las Tamajosas, y desde allí visitar una serie de aldeas (algunas abandonadas) que forman parte del recuerdo de Juan. Además, el día de antes Juan había estado en la procesión de costalero y eso también pasa mucha factura.
En principio es una ruta llana sin complicación alguna y si hubo algún problema, simplemente fue el barro que hacen los regadíos en los caminos, ¡se baja la marcha y punto! Poco a poco nos fuimos acercando hacia el Cortijo del Padre Moreno, primer punto obligado de la ruta, ya que desde allí nos íbamos a acercar a ver una futura plantación de pistachos, en la que por el momento están brotando los pies, y más en concreto unas cornicabras.
Seguimos la marcha con la visita a las Casas de Don José Muñoz, Casas del Olmo, Casas del Cuarto por el camino de Barrax a Fuensanta, Casas Entinosos, Casa Retallo y Casas de Arnedo. Y es que aquí, cada casa y cada camino tiene su historia, y nuestro Juan parece que las conoce bastante bien, pues desde pequeño estuvo pasando mucho tiempo entre todos estos campos.
En el canal nos encontramos con un extraordinario ejemplar de culebra de escalera del que os dejo una foto. La verdad es que el animal estaba en medio de la carretera, expuesto a que lo atropellaran, así que me bajé de la bicicleta y con un palo (muyyyyyyy largo) quité de en medio a la culebra. Para los más curiosos diré que no es venenosa y que se alimenta de roedores, por si acaso, no me acerqué mucho.
El almuerzo al llegar a La Roda lo hicimos en el bar Moncafé, que está situado en el surtidor de gasolina El Portazgo, justo en la entrada de la carretera de Madrid. Buen producto, rápidos en servir y mejor compañía, así es imposible que se dé mal un almuerzo. Y aquí, amigos míos, fue donde Juan demostró que entra por la puerta grande en 40 rutas, ¡que manera de disfrutar con el almuerzo! ¡que saber estar! ¡así da gusto! ;-)