En primer lugar: sí, es cierto, se trata de una plaga, y como tal debe ser tratada. Y también es cierto que puede causar graves lesiones en los canes y a nosotros una buena urticaria.
Y es que, no estaría de más que al dar la noticia fueran un "pelín" más extensos y nos contaran que este es el único animal capaz de alimentarse de las acículas de los pinos, generando una gran cantidad de excremento rico en nitrógeno y con más humedad que la propia acícula seca. Resultado: es una manera muy sencilla de que pueda crecer algo debajo de una repoblación de pinos...claro, a lo mejor es que alguien no ha caído en que debajo de este tipo de bosques no puede crecer nada por la extrema acidez de las acículas...como tampoco ha caído nadie en que las repoblaciones que se han realizado en este país durante décadas...han sido precisamente de pinos.
Sin duda alguna el exceso de una especie en una comunidad va a causar desequilibrios, y por lo tanto, es necesario controlar el número de individuos de la misma. Un modo preventivo y que a la larga es muy efectivo, es utilizar trampas de feromonas que atraen a los machos en el momento de la fecundación; en combinación con otros como la acción directa sobre el nido de orugas (quitándolos del árbol afectado) podrían ayudar mucho a nuestros bosques siempre que la zona afectada no sea muy grande...y claro, aquí viene el problema, cuando la superficie afectada es de muchas hectáreas se utilizan fumigaciones aéreas, las cuales suponen una buena fuente de ingresos para algunos y un auténtico atentado medioambiental, pues no sólo matan la procesionaria, lo matan todo: insectos, orugas, pequeños pájaros y roedores...
Vaya, a veces parece que nuestra política forestal debería tomar otros derroteros, y por cierto, aprovecho para alzar la voz y decir que algunos deberían pensar en que las bicicletas no somos una plaga para el bosque...ni mucho menos.
Así que a eso de las 16:45 me puse en camino hacia Chinchilla por la vía auxiliar del AVE, la mejor manera de llegar a tiempo para poder hacer la ruta que tenía en mente. Los primeros kilómetros fueron muy fáciles pues el viento me ayudaba algo, eso sí, con calor...mucho calor para la época del año en la que estamos.
Al llegar al primer cruce me encontré nada menos que con Pepe Garrigos, un gran compañero dicho sea de paso, y que iba con un par de amigos, Royer y Miguel Ángel, que a tenor de lo que vi ayer por la tarde, también me parecieron muy buenas personas. Como bien dice el refrán "Dios los cría y ellos se juntan". Es curioso la cantidad de grupos ciclistas que existen en la actualidad, y como entre ellos siempre existen nexos de amistad; de algún modo es complicado el salir por estos lares y no encontrar a nadie con quien compartir ruta...y eso, es una buena costumbre.
Una vez alcanzada la cuerda de la sierra, la pista se convierte en una especie de senda en un sube y baja continuo, con porcentajes en algunos momentos que superan el 10%. Siguiendo esta línea se toma sucesivamente varias sendas hasta llegar a las inmediaciones del bosque de las palabras.