Al menos tuvimos la precaución de no hacer esfuerzos fuertes, así que evitamos el ir hacia Chinchilla y sus cuestas y nos quedamos con la zona de Puñoenrostro: en primer lugar visitar los toros de la ganadería de Iniesta, a continuación ir hacia Puñoenrostro y desde allí, ir buscando caminos alternativos hacia La Gineta, de modo que la vuelta la hiciéramos lo más directa posible. Así pues, la de ayer fue una ruta no temática, es decir, salir y sobre todo no coger una "pájara" de las buenas
Salimos por el polígono Campollano y por suerte el viento lo llevábamos de espalda, con lo cual los primeros kilómetros se hicieron fáciles, tanto, que en unos pocos minutos ya estábamos en la ganadería de Iniesta.
Sin llegar a parar, que menudas miradas nos echaron algunos toros, hicimos algunas fotos de los que por allí pacen tranquilamente, y un instante después continuamos hacia Puñoenrostro con la idea de seguir en dirección hacia La Gineta.
El problema a partir de aquí, ya no sólo fue el calor, sino que cada nuevo camino que íbamos cogiendo estaba lleno de barro, merced a los regadíos que por allí existen, y no un poco de barro, que nos pusimos hasta arriba, con las ruedas llenas, el cuadro, el maillot, ...
En fin, que llegados a Albacete y con la premura de las bocas secas que llevábamos, nos fuimos derechos a La Oficina, y ya sabéis, una ronda de pintas (de las de a 1,40 euros la jarra) que cayó en nuestros estómagos, y que no le dimos tiempo ni a calentarse. Tomada ésta y con el afán de una buena hidratación decidimos, por aclamación de los cuatro que allí estábamos, que otra ronda más nos iba a sentar estupendamente. Y dado que el partido iba a empezar en poco tiempo, también decidimos que esa era la última ronda y que ahí concluía la ruta.