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Arquitectura ecléctica en La Herrera y un puyazo en Balazote
Edulunes, marzo 16, 2015Balazote, Bermejo, Coronado, edu, Francho, historia, iglesia, JuanCar, La Herrera
8 comentarios

Buenos días a todos.
Este pasado domingo, 15 de abril de 2015, hemos realizado una ruta en busca de la iglesia de La Herrera, singular donde las haya y enclavada en los límites del llano con las primeras estribaciones de la sierra de Alcaraz.
Para esta ocasión, he contado con compañeros de la talla como Bermejo, Francho, JuanCar y Coronado, que han tenido a bien realizar una ruta donde el único interés estribaba en la visita, y claro está, tomar un buen almuerzo.
Así pues a las ocho y media nos vimos todos con puntualidad manchega en el pincho de la feria, desde donde tomamos el camino de la Bacariza. La mañana era fría, bastante, sin embargo el viento a esas horas destacaba por su ausencia y el sol se dejaba querer.
La primera sorpresa del día nos la llevamos en un campo donde acababa de finalizar el riego, y todos los árboles que rodeaban la parcela estaban congelados, y es que 3 grados bajo cero, que era la temperatura en esos momentos, hacen lo suyo.
Desde aquí nos dirigimos hacia Santa Ana a través de la tremenda red de caminos que por allí existe y una vez alcanzada ésta, pusimos rumbo hacia el canal Tajo-Segura, pues basta con seguir el cauce para llegar de manera rápida hasta La Herrera. Aún quedaban muchos kilómetros por hacer y era necesario llegar lo más pronto posible.
De todos modos, pudimos hacer un par de paradas, una en una especie de gravera abandonada donde nos llamó la atención la chimenea de un pozo abandonado y otra parada en el río Doncel, que a escasos metros pasa a llamarse Canal de la Lobera, que luego se llamará Río Palo y que antes de llegar al Júcar aún le da tiempo a cambiar de nombre a Canal de María Cristina. Y si son muchos nombres para un mismo río, sepan vuesas mercedes, que antes de ser Doncel, se llama Jardín.
Llegados a La Herrera la visita a la iglesia no se hace esperar, un par de fotos, y breve explicación de la iglesia. En este punto quiero agradecer a mi compañero Joaquín Molina la labor de asesoramiento, pues es un auténtico doctor en Historia del Arte y que gracias a él vamos a poder conocer mucho más a fondo todas estas obras.
Esta iglesia es de única planta, planta salón (hallhircher) con una tipólogía ad triangulum (más alta que ancha) y que podría recordar al estilo opus francigenum (arte ojival francés, gótico).
La iglesia se divide en dos cuerpos en la fachada, marcando el eje de la construcción una soberbia torre de cuatro cuerpos y ático, coronando un chapitel piramidal el cual está flanqueado por cuatro machones que sujetan la balaustrada y cuya interpretación iconológica podría representar los cuatro evangenlios o bien, los cuatro puntos cardinales.
En cuanto al triángulo piramidal del la cúpula nos recuerda al Dios Trino, poseedor de la luz y el conocimiento, de ahí que si prolongamos la pirámide hasta nosotros, Él siempre queda arriba como el ojo que todo lo ve. La torre simbolizaría, además, la custodia de la puerta central.
Así pues, tras ella, nos encontramos el primer cuerpo que es de estilo renacentista. Ese primer cuerpo va desde la base de la construcción hasta la primera cornisa, la cual perpendiculariza con la verticalidad de la torre y le da una mayor prestancia al conjunto. La puerta es adintelada así como los vanos de este primer cuerpo.
El segundo cuerpo va desde la cornisa hasta el frontón de estilo clásico, y se incorporan elementos como arcos de medio punto rematados con alfiz de influencia musulmana.
La torre presenta decoración de arquería cegada, medallón conmemorativo incluido así como decoración de esgrafiado, y una arquería de tipo mixtilíneo o triangular en la penúltima parte de la torre. El conjunto finaliza con unos arcos de medio punto que acogen el campanario.
Así pues, la iglesia es un ejemplo claro de arquitectura ecléctica y pensamos, que su fecha de construcción debe pertenecer al siglo XIX.
Para finalizar, esta iglesia dedica la advocación a Nuestra Señora del Pilar.
Finalizada la visita a la Iglesia nos dirigimos a almorzar, pero hete aquí que en el bar de La Herrera no podían darnos de yantar pues la cocina estaba cerrada ese fin de semana, así que, tuvimos que modificar la ruta de modo que por un lado almorzáramos, y por otro pudiéramos acompañar algo más a Francho, pues su idea era acercarse hasta Tiriez con la bicicleta.
Con la vista puesta en el horizonte balazotero, apretamos el paso hasta llegar allí y con hambre canina nos fuimos derechos hacia El Extremeño. Hasta el día de ayer era un bar muy recomendable, y no es que la comida estuviera mal o nos sirvieran de la mala gana, ¡no no!, fue en el momento de la cuenta donde nos dieron un auténtico puyazo. Dicho queda.
Desde aquí la vuelta a Albacete la hicimos por la vía verde pues era lo más rápido, y aunque empezó a entrar viento de cara, los cuatro que allí quedábamos empezamos a volar sobre los campos aquellos, alcanzando muchas veces los 27-29 km/h y como ya os digo, con el viento de cara.
Poco más os puedo contar, tan sólo deciros que al final hicimos un total de 80,3 km a una media de 23,4 km/h.
Por supuesto, os dejo el enlace a las fotos y la ruta.
Saludos...Edu