Otra ruta más que contar por la zona de Peñascosa, y en esta ocasión me quiero centrar en una curiosidad de la zona y que todavía podemos contemplar, una auténtica maravilla de la naturaleza pues se trata del Pino-Roble. Estos dos formidables árboles viven en una especie de simbiosis y es que, parece ser que en su momento el roble albergó la semilla del pino, esta nació dentro de él y poco a poco fue creciendo en el hueco central del roble, de modo que, después de pasar años y años podemos encontrarnos un árbol dentro de otro, viviendo en perfecta armonía. Aquí os dejo alguna foto de ambos y desde luego, si tenéis oportunidad y sois amantes de la naturaleza, no podéis dejar de visitarlos si pasáis por aquí.
Una vez que llegué a la zona de arriba me dediqué a buscar el camino que mañana tomaría para llegar al arroyo de la fuente del roble, y vaya si lo encontré. Al llegar a su punto más alto hay unas vistas realmente bonitas de todos los montes que van quedando por abajo.
Desde aquí y viendo la hora que era, me dejé caer por el refugio del Lagarto y de nuevo tomé la senda del río Portelano par volver a tomar éste hasta llegar a un camino que une la cañada del portelano con la del río Cortes.
Poco más puedo contaros, tan sólo deciros que hice unos treinta kilómetros con unos 600 m+ de desnivel a una media de 13,4 km/h.