Buenos días.
Si el domingo pasado fuimos a visitar el molino de viento de Pozo Cañada (el clásico, el de siempre), en esta ocasión no podíamos dejar de hacer la visita a los nuevos molinos de viento, los del parque eólico de Capiruzas, entre la Peñas de San Pedro y Los Anguijes.
Son estos molinos los nuevos gigantes de nuestros campos, auténticas obras de ingeniería que merecen ser visitadas alguna vez.
En esta ocasión, para hacer la visita nos vimos el domingo 10 de mayo nada menos que Coronado, Francho y este que suscribe. La idea era plantarnos en el parque eólico de Capiruzas lo más rápido posible para una vez allí hacer algún camino nuevo, ver la cantera de la evaporita, subir al parque eólico y visitar la cueva del pastor, un sitio realmente curioso y con mucha historia por contar.
Y antes de entrar en harina, deciros que el domingo pinché y base de bien, pero no las ruedas de la bicicleta, ¡es que me quedé dormido, frito, roque! La primera vez en más diez años de salidas que me quedo dormido. En fin, alguna vez tenía que ser, y mira que lo siento por los compañeros, pero bueno, por suerte son de los buenos y saben que alguna vez nos puede pasar.
Así que ellos me tomaron la delantera pues tampoco era cuestión de seguir esperándome y poco a poco se dirigieron hacia el paraje del Hundimiento, donde me comprometí a llegar lo más rápido posible. Yo por mi parte salí a toda mecha hacia allá de modo que al cabo de un rato, pudimos vernos y seguir con el plan que teníamos preparado.
Nada más llegar a la sierra, Coronado nos llevó por un camino nuevo para algunos de nosotros, y que va por la falda de los montes hasta llegar a la cantera de la evaporita. Durante el camino paramos para ver un cuco que por allí existe y entre risas y buena charla nos plantamos en la cantera, que parece que es obligado cumplimiento la visita a aquellas piedras.
Aprovechamos para detenernos unos instantes, tomar alguna barrita y proseguir con la marcha, ahora nos tocaba la subida a la parte superior de la sierra, donde están los molinos de viento. Rápidamente tomamos la pista que los une a través de la cuerda de la sierra, y desde aquí nos plantamos en la Cueva del Pastor en unos pocos minutos.
Esta es una cueva no muy fácil de localizar, que está además en la parte superior del monte y que pasa totalmente desapercibida. Fue Francho quien la vio por primera vez con otro grupo de BTT y le aseguraron que en guerra civil, está cueva sirvió más de una vez como refugio para poder esconderte. Lo cierto es que es muy complicado de encontrar y sorprende una vez que llegas a ella el tamaño de la sala principal de la cueva, aunque realmente no tiene demasiado que ver, pues tan sólo existe un par más de huecos.
En cuanto al nombre, Cueva del Pastor, ha quedado así bautizada pues es utilizada para guardar allí ganado; si la visitas ten cuidado al andar por allí ;-)
Dada la hora que se había hecho lo mejor era volver para Albacete, mi retraso de primera hora no lo habíamos recuperado, así que continuamos todavía por la sierra aquella en dirección a Albacete, y tomando uno de los caminos laterales nos dejamos caer de nuevo hacia los Anguijes, y con algo de viento por la espalda nos dirijimos a Aguas Nuevas para tomar el bien merecido almuerzo.
Buena charla, buen almuerzo y al cabo de un rato de nuevo en el camino para Albacete. Al llegar de nuevo a la ciudad nos tuvimos que despedir sin tomar la cerveza delos campeones, ¡la próxima será! Llevábamos la hora muy ajustada, así que, me debo unas cervezas que bien a gusto pagaré en la próxima quedada.
Para acabar indicaros que realizamos un total de 68 kilómetros a una media de 19,5 km/h y con 713 m de ganancia de altura.
Pues nada más,
aquí os dejo el enlace a las fotos y por supuesto, el track.
Saludos y buena semana. ;-)
Para saber: como funciona un generador eólico
Estos molinos de viento modernos son denominaodos aerogeneradores, y son los encargados del transforma la fuerza del viento en energía eléctrica, y además de manera limpia y renovable, ¿cómo funcionan? El mecanismo es sencillo, una torre coronada por una góndola, un rotor y unas palas movidas por la fuerza del viento.
Disección de un molino de viento
Las partes visibles de un aerogenerador son la góndola (carcasa que protege su mecanismo interno) y las palas del rotor (que pueden tener hasta 20 metros de longitud), además del largo mástil que sostiene el aerogenerador. Pero después encontramos varios elementos que entran en juego y que ya no pueden percibirse a simple vista.
En primer lugar, se encuentra una pieza llamada buje que une las palas con un eje de baja velocidad (cuyo movimiento no supera las 30 rpm) que, a su vez, está conectado a un multiplicador. Esto es lo que permite que, a pesar de que veamos que las palas del molino no se mueven a gran velocidad, al pasar por el multiplicador, ésta se acelere significativamente en el eje de alta velocidad (puede llegar a girar hasta 50 veces más rápido que el eje de baja velocidad).
De no ser por este aumento de la velocidad, el generador eléctrico (cuya potencia puede alcanzar entre 500 y 1.500 kW) no se pondría en marcha que es, a fin de cuentas, que es el que se encarga de realizar la transformación completa de la fuerza del viento en electricidad. Surge ahora una pregunta: si el viento cambia de dirección, ¿perderemos energía? No, porque para eso existe otro componente, el controlador electrónico, que monitoriza las condiciones del viento y reorienta las palas según sea preciso.
A grandes rasgos, y sin olvidar el refrigerador necesario para evitar sobre calentamientos en el generador, estos son los componentes que bajo la góndola y coronando la torre del molino, ayudan a generar energía eléctrica.
El potencial eólicoMolino de viento o aerogenerador
Llegados a este punto, uno se pregunta qué capacidad real tiene un aerogenerador de absorber la energía del viento. Es lo que se denomina el potencial eólico y viene determinado por variables como la densidad de potencia (la distribución de la energía eólica a distintas velocidades del viento), la curva de potencia (indica la potencia eléctrica obtenida para cada velocidad del viento) o la denominada distribución Weibull, que determina la probabilidad que hay a lo largo de un año, en un área concreta, de que un viento sople a una velocidad u otra.