
Buenos días.


Ya sabéis que a veces damos cabida a crónicas que no son sólo de BTT, y en este caso, vamos a tomar otra vez ese camino, el de contaros sitios de nuestra provincia donde si no hemos estado nunca, es necesario que hagamos el esfuerzo de dejarnos caer por esos lares.
Hoy le toca el turno a Alcalá del Júcar, un pueblo con sobrada fama y que ha sido considerado en muchas ocasiones como uno de los pueblos más bonitos de España, no en vano, son varios los premios que ha recibido por su engalanamiento y como no, por la iluminación nocturna que posee.

Ya sabéis que este es un río atípico, pues posee muy pocos kilómetros de curso medio, tan sólo desde El Picazo hasta el paraje de Quasiermas entre Motilleja y Albacete, y ya desde aquí, el río ha ido excavando una suerte de cañón blanco y vertical; lo de blanco le viene por la roca caliza, lo de vertical es porque las paredes no conocen otro sentido todavía. Según algunos autores, es probable que el río cambiara de curso hace algunos millones de años por la que se ha producido esta singularidad.

Son estas viviendas cueva las que más me llaman la atención, y seguramente en otras zonas de España serían objeto de visita por dos motivos: el número de ellas, y sobre todo, que las más antiguas están construidas en medio de la pared del barranco y son únicamente accesibles por escalas. Y es que, estas cuevas dieron morada a los primeros colonos que venían del norte de África allá en el siglo VIII; los tonos añiles en los marcos de las puertas y ventanas son una costumbre de esas zonas y servían para ahuyentar los malos espíritus, colores que todavía podemos encontrar en muchísimas viviendas de la zona. No es casualidad. En cuanto a lo de las escalas para el acceso a la vivienda, parece ser que era una manera estupenda de poder defender tu hogar en momentos difíciles, habiendo sido encontrados bastantes restos de las mismas a lo largo del cauce.
Qué ver: Alcalá del Júcar
Es evidente que el pueblo de Alcalá del Júcar merece la pena ser visitado en su conjunto, callejear por sus laberintos de calles y dejarnos llevar por las vistas que nos regala sobre el río Júcar, pero no podemos dejar de visitar el castillo que corona todo el pueblo, y que sirvió de frontera almohade en su momento. Desde él podemos ver una plaza de toros en la otra margen que despertará nuestra curiosidad, sin duda alguna.

En el pueblo existen dos cuevas que dan acceso a una especie de bar-museo, la de Garadén y la del Diablo, ambas se conectan por dentro y podemos entrar por cualquiera de ellas a establecimiento. Merece la pena el ver la terraza que está en el lado opuesto del cañón, pues tenemos que atravesar toda la montaña a través de unas cuevas muy pintorescas, se lo aseguro.
Son varios los locales que nos recomiendan para comer y no pretendo desde aquí el señalar a uno en especial, sin embargo, el Mirador de Las Eras en una pequeña aldea homónima y que está a un kilómetro de distancia parece que tiene un punto por encima con el resto.
Qué ver: Jórquera
Este es otro pueblo vertical, coronado por castillo del que quedan las murallas y alguna torre bien reconstruida, con el río Júcar abajo y que nos permite tener unas estupendas vistas sobre el cañón. Este pueblo es mucho más pequeño y nos ofrece un tranquilo paseo por sus calles. Recomendable el restaurante La Playa y la visita al cauce del río, donde podemos encontrar una impresionante cantidad de viviendas cuevas a lo largo de las márgenes del río, hasta llegar a la aldea de Cubas.


Que comer: Platos manchegos
Pisto manchego, atascaburras, ajo mataero, arroz caldoso, gazpacho manchego, queso frito, rabo de cerdo) frito, mojete de pimientos, judías con perdiz, cordero manchego, "guarreta", tomate de la vega del río Júcar, higos de la zona,...seguro que alguno te acaba gustando.
Saludos...Edu
Pd. Recuerden que las visitas es mejor hacerlas con amigos, cuantos más mejor; es una costumbre saludable, aclara las ideas y nos permite pasar momentos inolvidables.