Buenos días.
La palabra "frío" procede del latín "frigĭdus" y significa "que tiene una temperatura inferior a la ordinaria o conveniente". En nuestro querido Albacete he llegado a oír expresiones que sustituyen a "frío intenso" como pueden ser "vaya refrior" o "ponte abriguico que hace mucho helor".
En cualquier caso, sea como fuere, cuando el termómetro se acerca a los cero grados "hace frío", cuando sigue bajando y se pone a cinco grados bajo cero entonces empieza a hacer "mucho frío", y si además hay niebla, entonces empieza a hacer "demasiado frío". Pero no crean que en esta tierra no estamos acostumbrados a pasar frío, ni mucho menos; hasta hace unos pocos años eran muchos los días que pasábamos bajo cero durante el invierno y las temperaturas mínimas podían llegar a los 15 grados bajo cero, al menos unas cuantas noches durante el invierno.
Los que ya vamos peinando canas nos acordamos de unos fríos muy intensos en el año 1982, donde se llegaron a los 22 bajo cero, pero si tenemos un récord, ese es sin duda el año 1971, y aunque yo en esa época era un bebé y no me voy a poder acordar...sé que se llegaron a los 24 grados bajo cero. En fin, que con con esas temperaturas yo creo que me lo pensaría, y cuando simplemente sacar un pie fuera de la cama ya es una proeza, es mejor no pensar en salir con bicicleta.
La imagen superior es un documento impagable sobre la noche de marras, podéis buscar la entrada en la tabla correspondiente a Albacete...¡pffffff!
Pero como sólo fueron cinco grados bajo cero pues tampoco hay que alarmarse demasiado, simplemente abrigarse bien y quedar con algunos amigos para hacer una ruta en BTT, que así se anima uno y no tiene más remedio que salir, ¡así de fácil!
Pues en esta ocasión nos vimos nada menos de Pedro y Paco Lara, José y éste que suscribe, a eso de las ocho y media para hacer una ruta tranquila por Chinchilla, que después de tantos excesos navideños más nos valía el hacer algo tranquilo para ir tomando la forma poco a poco.
Bueno, la ruta la llevaba Pedro "GPS" Lara y se propuso llevarnos hacia el canal de Paraná, pues yo no lo había visto todavía. Dicho y hecho fuimos "ruteando" tranquilamente hacia la zona, y digo tranquilamente porque no había manera de entrar en calor, era demasiada la humedad y el frío y se nos congeló hasta el agua de los tubos de las mochilas de hidratación, pliegues de la ropa, cara, ojos, barbas...todo con su buena capa de hielo: la cencellada era muy fuerte a esas horas.
Con esa dificultad para coger el tono y habiendo terminado el canal de Paraná, nos fuimos a ver una charca de aguas "depuradas" que viene de Chinchilla y donde nos divertimos un rato tirando piedras al hielo; si no eran muy gruesas se quedaban en la superficie del hielo, que podía tener un grosor de uno o dos dedos. Por cierto, descubrimos que debajo del hielo el metano no se congela, vamos, que si caes allí no mueres de frío, mueres de un reventón de pituitaria.
Total, que dada la hora que era, el frío que hacía y que yo llevaba algo de prisa nos fuimos derechos para Chinchilla, a almorzar en la Churrería, un sitio en el que nos dejamos caer bastante últimamente y donde nos tratan más que bien.
Así que terminado el almuerzo nos volvimos hacia Albacete a algo más de ritmo merced a que había salido el sol, aunque llegando a la ciudad de nuevo cayó la niebla y de nuevo con ella, el color blanco del hielo y el frío, aunque ya no tan intenso.
Precisamente llegando a casa pudimos encontrar un árbol completamente blanco, en el que no tuvimos más remedio que parar a hacernos la foto de despedida.