Es esta la primera de una serie de crónicas que vamos a dedicar a unos de los parajes más emblemáticos de nuestra querida provincia, el parque natural de los Calares del Río Mundo y el Calar de la Sima. A través de ellas quiero mostraros una serie de rutas que espero podáis aprovechar, tanto si vais andando como en bicicleta.
Merece la pena visitar algunos pueblos como Ayna, Alcaraz, Yeste, Riópar, pero por nada del mundo debemos perdernos los monumentos naturales que allí tenemos, a saber: los calares, el nacimiento del río mundo y sus cañones, el río Segura, el río Tus, parajes como los Picarazos y montes tan emblemáticos como la Sierra de las Cabras con su 2100 metros, el pico de las Mentiras, el pico de la Sarga, el Cambrón, el Argel, la Almenara y tanto otros.
Y la guinda, como ya todo sabréis, es sin duda alguna el nacimiento del río Mundo, uno de los más bellos de toda la península, su cascada de casi 80 metros desde una cueva que se abre paso en una impresionante muela de piedra, el circo de piedra que lo rodea, la vegetación, el fenómeno del "reventón"...son tantas las cosas que merecen la pena que es necesario hacer hueco en nuestra agenda para visitarlo a menudo.
La primera de las rutas es bien sencilla y se trata de ganar un pico de unos 1390 metros en cuya cima podemos encontrar una caseta de vigilancia contra los incendios, desde la cual podemos divisar un paisaje realmente espectacular, con los calares y el río Mundo como protagonistas.
Como podéis ver en el mapa (al final del la crónica) la ruta utiliza la "carretera" que va de Riópar hacia Vegallera. Pasamos por una zona donde podemos encontrar Lugar Nuevo y varios grupos de cabañas rurales. Esta carretera es un puerto bastante tendido al comienzo y que poco a poco va aumentando su porcentaje hasta que se convierten en unas rampas con importancia. Pasaremos al lado de una ganadería de toros y en un par de kilómetros llegamos al punto superior de la carretera desde el cual nace nuestra pista y la cual tomaremos para continuar ascendiendo hasta el final. Si continuáramos por la carretera en breve llegaríamos a la Cañada del Provencio.
La ruta la podemos hacer en bicicleta o a pie pues vamos a ir siempre por una pista en perfecto estado, incluso puedes utilizar el automóvil si es que no quieres andar demasiado. Para aparcar nuestro vehículo tenemos una zona al inicio de la pista, en el final de la subida por carretera, donde podemos dejarlo sin problemas y así hacer toda la pista andando en algo menos de dos horas. Incluso en la pista podrás encontrar alguna que otra zona donde poder estacionar tu vehículo del mismo modo, si es que no quieres andar tanto. Existe una valla al comienzo pero siempre la he encontrado abierta.
Esta ruta puedes hacerla con los más peques y es totalmente accesible, excepto el tramo final donde tendremos que andar por una pequeña senda pero que tampoco es complicada.
Una vez que lleguemos arriba del todo encontramos el final de la pista que acaba en una zona más ancha, y desde la cual ascendemos ahora por una senda hasta la parte superior del monte, en unos 200 metros llegaremos a la caseta y desde allí podremos ver un paisaje realmente singular.
