Buenos días, algo largo el título de la crónica pero es que no me quiero dejar nada en el tintero, ¡vaya ruta la que no estaba esperando!
El pasado cuatro de enero estrenamos el año en cuanto a rutas se refiere, y para tal ocasión nuestros querido compañero de rueda, los Patillas Rotas, habían preparado un evento especial, nada menos que una ruta por Valdeganga de sendas y muchas subidas (pero muchas); y claro está, para terminar nada menos un buen arroz caldoso en el bar Flax. Estábamos invitados a ello y la verdad es que nos apetecía mucho el poder empezar el año de este modo, y sobre todo si es con estos compañeros tan buenos de BTT.
Y es que el Sr. Coronado y el Sr. Gil (éste que suscribe), quedaron a las diez menos cuarto para hacer una ruta "tranquila" y cargada de kilómetros, y efectivamente, la ruta que hicimos fue cargada de kilómetros, pero de todo menos tranquila, pues resulta que ese día se levanto la alerta naranja por fuertes vientos...¡huracanes, diría yo! Pero quien nos iba a decir a nosotros que nos esperaba aquella ventolera cuando estábamos delante de la taza de café que tomamos con el bueno de Pedro Lara (el nuestro).
En fin, que la salida la hicimos hacia el carril bici de Valdeganga, y lo seguimos hasta el cruce con la carretera de La Felipa, donde ya empezamos a meternos por el inicio de lo que se convierte más adelante en el barranco del canal de Mª Cristina. En condiciones normales es una de las rutas más vistosas que se pueden hacer por estas tierras, en condiciones de viento extremo...sólo se padece.
Era tal el viento que empezó a levantarse que se nos montó hasta una tormenta de arena, los pequeños granos se nos clavaban en la cara y a duras penas podíamos mantener la verticalidad en la bici. Eso sí, en algunos momentos la velocidad era de vértigo...cualquiera no apretaba, si era imposible no ir a todo trapo. Pero claro, en otros a duras penas podíamos movernos.
Fuimos parando varias veces por el camino pues la zona merece la pena el ser visitada y fotografiada, la pena es que pille tan lejos para ir en BTT y sean unas pocas veces al año las que se puede hacer.
Como siempre, fotos a las viviendas cueva y al río Júcar, que por esa zona se encajona y nos regala una de las estampas más emblemáticas de Albacete. Son muchos los kilómetros que se hacen por aquí de sendas encajadas en el curso de río y de las que hacen afición, os lo aseguro. Otro día os contaré algo del origen de estas viviendas, porque ahora es acordarme de la paliza...y que va a ser que no.
Y claro, ya sabéis, todo lo bueno se acaba, todo lo que sube baja y ese tipo de máximas que se dicen, pues a eso de las cinco decidimos que lo mejor era "intentar" volver para Albacete...sí, sí, a estas alturas ya sabéis que las mejores y más fuertes rachas de viento se las había guardado el amigo Eolo para nuestra vuelta, como se dice ahora, ¡zas, en toda la cara!
En fin, que se trataba de una ruta especial, que nos habíamos comprometido y que Eolo nos reservó un postre más especial todavía para la vuelta, pero ¡son estas rutas las que alguna vez hay que hacer!
Saludos y feliz año 2016...Edu