No se me ocurre mejor manera de empezar esta crónica, que como ya podéis imaginar, describe de manera perfecta la ruta que hemos podido disfrutar este pasado domingo, 6 de marzo, por la aldea de Las Minas en el sureste de la provincia de Albacete.
Y es que esta zona no sólo nos ofrece unos paisajes espectaculares, es que está plagada de sitios realmente interesantes que hacen totalmente recomendable la visita a toda esta región: pinturas rupestres, petroglifos, el tolmo de minateda, la camareta de Camarillas, la aldea de los Almadenes, el coto minero de Hellín, el cañón de los Almadenes, el pitón volcánico de Cancarix, el saladar de Agramón, los puentes romanos de Isso, etcétera, etcétera.
Así pues, nos dimos cita nada menos que Pedro y Paco Lara, Alex, Pedro, Francho, Nino, Coronado y yo mismo para realizar una auténtico "rutón" por Las Minas, en la que conjugamos la visita al Coto Minero, al cañón de Los Almadenes, al pantano de Camarillas y al yacimiento de los Almadenes con una ruta realmente exigente de BTT y no apta para principiantes, dada la dureza de algunos de los puertos que ayer tuvimos que subir.
A las ocho y media llegamos con nuestros coches a Las Minas y una vez hechos los preparativos previos a la ruta, pudimos tomar un "belmonte" antes de empezar a ciclar; hacía algo de frío y es una buena manera de entrar en calor (os lo aseguro).
Aunque no sé si hubiera hecho falta, pues la ruta comienza con unos kilómetros de subida por el coto minero donde vas serpenteando por entre las instalaciones abandonadas y sobre un espectacular suelo brillante lleno de cristales minerales.
Tras visitar esta parte del coto minero, la ruta toma un añadido muy divertido que le dimos al trazado, donde hay varias subidas y bajadas a modo de tobogán que hacen el recorrido bastante divertido. ¡Ojo! Hay cadena en los caminos y es necesario prestar bastante atención para frenar a tiempo.
Y aquí es donde ya va notando uno que la ruta no va a ser un paseo, y si no que se lo digan a nuestro querido Coronado que venía renqueante, con algo de fiebre y a base de paracetamol. No tuvo más remedio que poner el pie en tierra pues el esfuerzo empezó a pasarle factura. Decidió, con muy buen criterio, que no podía seguir por esos caminos tan exigentes, pero por suerte siempre hay un plan B que más adelante os contaré, y que nos ha servido para explorar la parte del río que está lindando con Salmerón. Por cierto, no puedo dejar de contar que Pedro Lara decidió que Coronado no se iba solo, así que temporalmente abandonó la ruta para seguir ruta con él ¡eso se llama ser un buen compañero!
Terminada la zona de los toboganes se entra de nuevo en el coto minero y ahora tocaba visitar un par de pozos de Las Minas. No hace falta que os diga mucho más de lo que veis en las fotos, son tremendos y desde luego merece la pena el parar y contemplar una muestra de la importancia que en su momento tuvieron estas minas.
Por cierto, en la foto podéis ver un ejemplar de Cistanche phelypaea o Pijo de Lobo que pudimos encontrar al lado de una de estas chimeneas, al final de la crónica os cuento algo más de ella, como todo en la zona, es una planta realmente curiosa.
Desde aquí el siguiente punto de la ruta era el final del estrecho de Los Almadenes, el tramo hasta llegar allí es completamente plano y tanto Coronado como Pedro Lara se reincorporaron al grupo.
En la visita existe un tramo final en el que es necesario bajar de las bicicletas, pues se atraviesan una serie de escaleras y estrechos donde es imposible ir montado. Os dejo alguna foto del espectacular estrecho.
El siguiente hito en nuestra ruta era alcanzar la parte más alta del estrecho por la margen Este, para dar la vuelta a toda la muela y de ese modo volver a bajar hacia el pantano de Camarillas, donde podríamos ver el singular inicio del estrecho; la presa tiene un salto de agua que deja caer millones de litros de agua al barranco en una caída de muchos metros de altura, es un salto de agua verdaderamente bonito.
Pero antes de llegar allí teníamos que coronar un puerto de montaña que a ninguno de los que íbamos nos dejó igual, ¡que barbaridad! En tan sólo 2,8 kilómetros se pasa de 320 metros a 520 metros, con un primer kilómetro y medio de un 10% de pendiente media y un 16,6% de pendiente máxima, capaz de acabar con el más bragado porque aún encima, el piso está lleno de roca suelta y de pequeños y constantes saltos de los estratos de la piedra que van saliendo a lo largo de toda la subida.
Tanto es así, que nuestro querido Alex llegó a romper hasta un radio de su rueda trasera el cual hizo un desgarro completo en su cámara con el consiguiente pinchazo; allí paramos todos tranquilamente a reparar el pinchazo (¡que menos!) y a descansar unos minutos, pues aún quedaba una parte "estupenda" de puerto.
Terminada la subida del Camino de Acarreo del Pico de Hellín alcanzamos un cortijo que vigila toda la zona de Las Minas desde un lugar realmente privilegiado. Por supuesto tuvimos que parar para poder contemplar las vistas y una pequeña visita a la Casa del Pico de Hellín.
Desde aquí todo es hacia abajo en dirección al pantano de Camarillas, donde como ya os he comentado antes, paramos para ver el salto de agua y de paso comer algo pues ya iba siendo hora. Nuestro querido Pedro Lara tuvo a bien sacar la bota de vino que se había traído, ¡estaba tremendo! Lo bien que nos sentó y las ganas que teníamos todavía de seguir ciclando.

Hechas las fotos de rigor nos quedaba la última gran subida de la mañana, la del poblado ibero de los Almadenes, un lugar en lo alto del pico que abre el cañón y que sorprende por sus vistas y por los muros que todavía quedan del recinto, donde se nos descubre un muro defensivo en el perímetro así como los muros de las viviendas del emplazamiento. La subida es agotadora, pero si alcanzáis este punto merece la pena que visitéis todo el pico, los muros que quedan y las vistas que se tienen sobre el cañón.
La ruta poco a poco iba llegando a su fin pero aún nos tenía que deparar una última sorpresa en modo de descenso rápido por una pista impecable que lleva desde lo alto de este monte hasta el río mundo a la altura de Las Minas, casi 5 kilómetros de disfrute y que por fin hace que las piernas descansen un poco después del trabajo de todo el día.
Caras sonrientes era lo que se podía ver cuando enfilábamos el tramo final de vuelta a Las Minas, la ruta había salido perfecta y sólo quedaba un pequeño tramo de sendas que suben de nuevo al coto minero.
Aquí Francho y yo nos fuimos en busca de Coronado pues llevaba gran parte de la mañana solo, mientras que el resto del grupo aún tuvo ganas de seguir subiendo sendas imposibles, y lo que es peor, de tierra suelta; por suerte eran sólo dos kilómetros más.
Y mientras nosotros nos habíamos dado ese homenaje de ruta, ¿qué estuvo haciendo Coronado?
Resulta que cambió el casco por un salacot de explorador y se dedicó a investigar nuevos trazados por la zona de Salmerón, el primer pueblo de Murcia justo en la orilla contraria del río Segura. Aquí, no sólo encontró varios caminos que daban la vuelta al pitón volcánico, además pudo visitar una casa cueva por dentro y de la que nos hizo un buen reportaje. También tuvo tiempo de seguir el curso del Segura hasta llegar a la zona de las juntas, donde se unen el Segura y el Mundo. Queda claro, que tendremos que volver por allí para ver el descubrimiento del amigo Coronado.
Y como no, queda la parte final, la que mejor sabor de boca nos dejó a todos, la que como ya os estáis imaginando fue la de la comida. Sencilla, bastó un par de huevos fritos, patatas fritas con pimientos y un plato de chorizo, morcilla, salchichas para que se obrara el milagro: menuda alegría que se nos puso en la cara y menuda sonrisa de oreja a oreja la que nos salió del alma. Aquí hemos de decir que el bar de Las Minas lo hizo muy bien con nosotros y que a buen seguro, si repetimos ruta algún día, repetiremos sitio (un saludo para Nati y quienes nos atendieron allí). El bar está en la carretera que atraviesa el pueblo. Por cierto, espero que para la próxima podamos tomar una paella del que dicen, ¡es el mejor arroz del mundo! (todo se andará).
Saludos...Edu
Para saber: Cistanche phelypaea o Pijo de Lobo
- Se trata de una plata sin clorofila, ¡es una planta parásita!
- Nace en terrenos salinos y margosos y se aprovecha de plantas como salao (Atriplex halimus), sosa (Suaeda vera) o escobilla (Salsola genistoides)
- Es una planta muy abundante en Murcia y Almería...y ahora también en Albacete por lo que vemos. Aunque realmente la planta no sabe en que provincia nace, vamos, que le da igual; los territorios de este país se parecen mucho más de lo que nos imaginamos, aunque algunos se empeñen en decir que no (ja ja ja).
Para saber: El poblado de los Almadenes
- Este emplazamiento proporciona la seguridad de lo inaccesible del punto a sus habitantes y además, un control estratégico de las diversas vías naturales de comunicación que allí existen: costas alicantinas y murcianas hacia el sur por un lado, por otro, Cástulo hacia Jaén y finalmente, la propia meseta siguiendo el Arroyo de Tobarra.
- La ocupación de Los Almadenes tuvo lugar durante la primera mitad del VI a.C., aunque podría elevarse a mediados-final del s. VII a.C. por la presencia de restos que así lo afirmarían.
- Todo parece indicar que nos encontramos ante un enclave que tuvo cierta actividad económica y de control comercial.
- Este enclave parece que tan sólo tuvo dos o tres siglos de vida.
FOTOS Y MAPAS
Mapa de la Ruta (dificultad media-alta)
Poblado de los Almadenes:
file:///C:/Users/ejgil/Downloads/0000021612%20(1).pdf
http://www.gmalicante.org/TRABAJOS/ESTUDIO%20GEOMINERO%20DEL%20SURESTE%20DE%20LA%20PROVINCIA%20DE%20ALBACETE.pdf (Este trabajo pertenece es de 2011 yb lo ha realizado un alumno de 2º de bachillerato, ya me gustaría que algunos "profesionales" hicieran la labor que ha hecho este muchacho)
Para entender el origen de las minas:
Pitón volcánico de Cancarix:
Pinturas rupestres de Minateda: