El pozo tal y como lo podemos ver hoy en día, data del siglo XVIII, sin embargo ha tenido una historia mucho más longeva, pues toda esa localización siempre ha poseído una gran cantidad de agua muy somera. Tanto es así que se asegura que en un campo a unos cien metros de este emplazamiento existía un algibe, amurallado, y del que todavía se puede contemplar unos restos, tanto de la muralla como de una pequeña torre en dicho emplazamiento. Poner aquí una fecha es muy arriesgado, pero a tenor del tipo de construcción y de las técnicas puede ser del siglo II d.C.
El estado de la construcción es lamentable, por decir algo, y además el interior de los restos de la torre se ha convertido en una especie de basurero...¡que raro! Pero bueno, el hecho es que allí nos presentamos nada menos que Coronado, Josete y éste que suscribe a dar buena cuenta de los restos que quedan aún en pie, que siempre es bueno tener en cuenta estos puntos tan singulares de nuestra geografía albaceteña.
La cuestión es que habíamos quedado en vernos a las 08:30 en la esquina de El Corte Inglés, y con puntualidad manchega allí que nos vimos los tres, y además con sorpresa incluida, pues yo tuve que recuperar una bicicleta que tiene alrededor de unos 17 años, y que todavía funciona, pues la mía, la actual, estaba en el taller en plena revisión de los retenes de la suspensión delantera.
Buen rato, buena charla y planes para el futuro, como por ejemplo la próxima ruta "serrana" que nos vamos a dar Josete y yo. Ya os informaremos del resultado.
Pues poco más os puedo contar, 40 kilómetros de frío, de buena charla, de búsqueda de nuestro patrimonio, y sobre todo, de envidia que pasaron por verme con mi FastAlu...¡menudo maquinón!