- Tenemos un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere.
- Al terminar el tiempo establecido, la probabilidad de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo tiene el mismo valor. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento (su función de onda) será el resultado de la superposición de los estados «vivo» y «muerto» (a su vez descritos por su función de onda). Sin embargo, una vez que se abra la caja para comprobar el estado del gato, este estará vivo o muerto.
- Sucede que hay una propiedad que poseen los electrones, de poder estar en dos lugares distintos al mismo tiempo, pudiendo ser detectados por los dos receptores y dándonos a sospechar que el gato está vivo y muerto a la vez, lo que se llama superposición. Pero cuando abramos la caja y queramos comprobar si el gato sigue vivo o no, perturbaremos este estado y veremos si el gato está vivo o muerto.
Y hecha esta breve introducción, resulta que ayer jueves, cayó una mole de piedra desde la cara norte de Chinchilla, pero por suerte nosotros hicimos la ruta el miércoles, aunque en un universo paralelo podríamos haber cambiado el día de salida, el lugar, el itinerario, incluso ser ciclistas "pro" y más aún, no tomar una cerveza a la vuelta de nuestra ruta. Mientras decidimos donde estamos dependiendo del observador y nuestra función de onda, ahí os van dos fotografías que me han pasado del desprendimiento...¡menos mal que no hay que lamentar ningún tipo de pérdida personal!
Por cierto que tenemos un nuevo compañero, José Magdaleno, quien está empezando en estas artes y además con una ebike que nos está dejando a todos muy sorprendidos: una preciosidad de bicicleta, a buen precio y con una autonomía de 170 kilómetros...¡ahí es nada! Aunque lo más importante es que el nuevo amigo del grupo parece que sintoniza muy bien con el espíritu de la cuadrilla: lo pasamos bien, disfrutamos de cada lugar de la ruta, hacemos lo que podemos en las cuestas y a la vuelta tomamos una cerveza...al menos en este universo, en otros ya sabéis que somos "pro".
Y como no, la última referencia es para Amelie, ¡que manera más inteligente de ir en BTT! El pasado miércoles dio todo un recital de descenso y de subidas, siempre llevando la cadencia que más le convenía, sin atrancarse en ningún momento, y pedaleando con la cabecera del grupo en todo momento. En fin, una gran compañera la que hemos encontrado en ella pero que a buen seguro, estará deseando volver a su Marsella natal...aunque en otro universo paralelo bien podría ser albaceteña...ja ja ja.
Pd. Feliz semana santa para todos, que hagáis buenas rutas en estos días libres, si es que no llueve y el viento nos deja salir...aunque recordad que otro universo paralelo sois "pros"...ja ja ja