Hace bastante tiempo que no hacemos un "preparando la ruta" pero en esta ocasión merece la pena el hacer un ejercicio de estudio y montaje de lo que a buen seguro se trata de una de las rutas que va a marcar el año ciclista de
40 rutas, y muy probablemente anime a quien lea estas líneas a visitar toda esta impresionante zona del sureste de la provincia de Albacete.
El valor ecológico es bastante alto, aunque tenemos que lamentar el incendio que tuvo lugar en 2012 y que asoló gran parte de la sierra de los Donceles; nada menos que 5.500 hectáreas de monte bajo, de monte mediterráneo, con algunas áreas de alto valor ecológico y que se han perdido irremediablemente.
En primer lugar tenemos que situar en el mapa este lugar, al sureste de la provincia de Albacete, en los campos de Hellín y lindando con la provincia de Murcia, donde se unen el río Mundo y el río Segura, con el pantano de Camarillas situado algo más al norte, cerrando la entrada del estrecho de los Almadenes. En el mapa anexo puedes encontrar una serie de puntos de todo el sureste de Albacete que estamos visitando y que merece la pena tener en cuenta.
Debemos tener en cuenta de que estamos hablando de la cordillera subbética y que en unos kilómetros al noroeste, en plena meseta, nos vamos a encontrar con los llanos de la Mancha. Por supuesto, tenemos que destacar los ríos Mundo, Segura, y Taibilla, así como algún que otro arrollo y unas cuantas ramblas como por ejemplo la de Tobarra, siempre con caudal intermitente.
En la orografía hay que destacar el
pitón volcánico de Cancarix algo más al norte, el fenómeno volcánico más importante de la península y que por suerte para todos, no posee actividad alguna en la actualidad. Y tampoco podemos olvidarnos del cerro del Monagrillo, ya en la provincia de Murcia, otro fenómeno volcánico pero de mucho menor tamaño, pero que nos indica la extraordinaria actividad que existió en toda esta comarca cuando la placa sureste se unió a la meseta y dio lugar a la cordillera Bética.
El hecho es que esta zona estaba sumergida en el mar y fue ascendiendo poco a poco hasta dar lugar a estos campos, y que sirven para explicar el origen del azufre que se encuentra en la zona y que tanta importancia ha tenido en la historia no sólo local, sino que de este país, pues el mineral de azufre que se ha obtenido en esta explotación minera, el Coto de Hellín, ha sido desde el siglo XV uno de los más reputados a nivel mundial, por no decir el que más, dando toneladas y toneladas que se han visto repartidas por todo el mundo.
No se tiene claro desde cuando se realizó la primera extracción de mineral de azufre, pues la primera referencia aparece en un manuscrito árabe del siglo XII, sin embargo se tiene constancia de que ya los romanos lo utilizaban e incluso existe algún autor que se aventura a proponer que los propios fenicios llegaron a introducirse en la península, precisamente por todo este corredor, y cabría la posibilidad de que unos de los productos de mercadeo fuera el azufre nativo, que en esa zona se daba a simple vista.
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Si aumentas la foto podrás comprobar la cantidad de cuevas vivienda que hay en la ladera de los montes |
Sin embargo no es hasta el siglo XVI cuando podemos empezar a coleccionar fechas y datos que empiezan a ser realmente trascendentes:
- 2 de julio de 1562: Alonso de Monreal y Juan Sánchez de Buendía logran primera la concesión para la explotación. Aquí deberíamos fijar el nacimiento de Las Minas como poblado.
- 1589: Felipe II, consciente la importancia de tener una provisión de azufre de calidad para la mejora del armamento del que era el mejor ejercito del mundo, compra por 20.000 ducados las minas, de modo que el Cuerpo de Artillería pueda obtener todo el producto que le sea necesario.
- Hasta el siglo XIX la titularidad sigue siendo de la corona. Administrado por el Ministerio del Ejercito.
- El coto llega a poseer 135 kilómetros cuadrados
- 1868: Federico de Botella y de Hornos, ingeniero de minas, eleva un informe al Ministerio de Fomento donde se explican las graves deficiencias de la explotación, a saber, métodos de extracción completamente obsoletos, excesivo movimiento de tierras por continuar como explotación a cielo abierto, problemas con el exceso de escombros, ninguna operación automatizada, contando únicamente con mineros y animales para la extracción, hornos de escasa capacidad, técnicas de molido del material manuales, dada la proximidad de los ríos gran cantidad de mosquitos capaces de infectar a la población, con lo cual el período de trabajo en las minas se reducía a tan sólo ocho meses. Para que nos hagamos una idea, si 100 kgr. de azufre hellinero valían 128,42 reales, tan sólo nos costarían 24 reales esos mismos 100 kgr. si se trataba de azufre siciliano.
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Los estratos de los sedimentos entre los cuales se puede ver como asoman filas de yesos, calizas y azufres. |
En el informe también se señalaba que debía realizar una notable mejora de las condiciones de salubridad en las viviendas cueva de los mineros. Y es este punto, el de las viviendas cueva, algo realmente interesante y que merece la pena el que una vez que lleguemos a la zona hagamos una visita a estas viviendas, pues lejos de suponer que se trata de una pequeña cantidad, podemos encontrar que la mayoría de los mineros que por allí vivían lo hacían en cuevas; calles y calles de cuevas robadas a las entrañas de las montañas.
- 1870: Se privatiza la explotación dada la inoperante dirección de la explotación. Son varios los que se hacen con el Coto minero, con mayor o menor fortuna, pues es necesaria la renovación de todas las instalaciones.
- 1901: Cierre de la producción de las minas
- 1901-1917: Durante este período, tras el cierre de la mina, se logra sin embargo la época más próspera de la mina, dada las necesidades de azufre con la primera guerra mundial. Se unen las minas por ferrocarril con el trazado Madrid-Cartagena, lo que permite transportar muchísimo más material, se crea un central hidroeléctrica para poder hacer funcionar una serie de bombas de achique de las minas así como el electrificado de todo el recinto, se mejoran los hornos y los procesos de tratamiento.
- 1961: Cierre definitivo de las minas
RUTA "PREPARANDO" LA RUTA
Y claro, con estos mimbres la ruta que tenemos que hacer por allí va a ser más que especial, pues a la visita al coto minero, tenemos que unir la visita al espectacular Estrecho de Los Almadenes, al embalse de Camarillas, a los restos de un poblado íbero y como no, a unas cuantas pistas forestales que por allí tenemos.
Así que, conscientes de que los caminos sólo se conocen bien cuando se hacen, el gran Coronado y éste que suscribe nos fuimos el pasado Domingo, 31 de enero de 2016, con la intención de realizar una parte del recorrido, ¡y vaya que si lo hicimos!
Realmente no pudimos recorrer toda la ruta, pues llegamos con la hora justa y queríamos volver pronto a Albacete, así que nos dedicamos a lo más cercano, o sea el Coto Minero y el Estrecho de Los Almadenes.
Llegados a la aldea de Las Minas nos pusimos rápidamente a dar pedales, aunque no era muy temprano, todavía hacía algo de frío pero que rápidamente se nos pasó, pues los primeros kilómetros se realizan por un suelo bastante pesado y que pica para arriba a base de bien.
Llegamos rápidamente a uno de los puntos más altos desde el cual la vista panorámica se hace realmente bonita y desde aquí tomamos una serie de pista que poseían una serie de toboganes con pendientes de más de un 20%, pero que se podían hacer si sabías aprovechar la inercia. En resumen, todo el recorrido es fácil, pero la parte técnica juega aquí un papel fundamental, pues el saber cambiar en el momento justo, aprovechar los toboganes y escoger el trazado bueno son fundamentales en toda esta zona.
Terminada la zona de los toboganes se vuelve a bajar hacia la explotación minera, y nosotros decidimos visitar el extremo del coto minero para ver el río Segura, Salmerón, el pequeño volcán que queda enfrente, las viviendas cueva y como no, una boca de la mina, ¡que vértigo! Menos mal que está perfectamente vallado.
Finalizada esta vuelta sobre el coto nos fuimos derechos hacia el río Mundo para ver el estrecho de los Almadenes, pasando por el antiguo túnel del tren, que posee en su punto central una especie de chimenea por donde entra la luz del día, toda una joya.
La visita a los Almadenes la tienes que realizar bajado de la bicicleta, pues en su tramo final existen una serie de escaleras que hacen imposible el poder rodar por alli, aunque de todos modos son unos pocos metros y merece la pena el ir andando para poder apreciar el paraje.
Aún nos quedaba algo más por hacer, subir hacia el pantano y tomar una especia de senda que lleva de nuevo hacia el Coto Minero. Dada la hora que era decidimos acortar la ruta y marchar hacia la senda, de nuevo fácil en cuanto a su rodada, pero sumamente técnica pues los porcentajes en algún momento pasaban del 20%...Pues a meter todo el hierro y a darte ánimos, que gracias a llevar un compañero así pudimos hacer los dos semejantes subidas.
He de deciros que a estas alturas la sonrisa ya no se borró de la cara, pues aunque la ruta había sido corta y ya estaba hecha, pasamos una mañana realmente buena y el circuito merece ser hecho unas cuantas veces. Poco a poco lo iremos mejorando y desde luego recomendando.
Y claro está, como buena misión de reconocimiento, paramos en el bar de Las Minas, donde nos tomamos una buena cerveza (la mía 0,0, hecho destacable, pero es que hay que conducir) y una oreja en salsa realmente buena. Ya aprovechamos para hablar con ellos y preguntarles como andaba el tema de comer allí, y desde luego que tiene muy buena pinta. Así que, para el día 28 ya tenemos sitio donde comer. Nos gustó el local y por lo que pudimos ver la gente parecía bastante amable, ¡saludos para la gente Las Minas, vaya que sí!
Finalmente, quiero advertiros que casi todos los accesos al coto minero cuentan con una cadena en la entrada con la que los vehículos no pueden acceder a él.
Y aquí está, como no, la ruta que hemos realizado, tan sólo 20 km., y no os pongo los datos de velocidad y tiempo pues realmente, ayer, nos teníamos que haber puesto un salacot en vez de casco, dado que fuimos a investigar, y de paso, pasar una muy, pero que muy, buena mañana.