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“Y si no tienes bicicleta, recuerda que es posible vivir en bicicleta incluso sin bicicleta…”. Marcos Cruz

viernes, 14 de julio de 2017

Baelo Claudia, ciudad romana


 Buenos días.


 Baelo Claudia es una ciudad romana del siglo II a.C situada en la Ensenada de la playa de Bolonia, muy próximo a Zahara de los Atunes y a Tarifa, en la provincia de Cádiz. El conjunto es absolutamente espectacular que nos sorprende no sólo por su emplazamiento sino que también por su estado de conservación, haciendo que nuestra visita sea realmente grata; es una cita a la que no podemos faltar si visitamos la provincia de Cadiz.


 Y es que, no es hasta principios del siglo XX cuando Pierre París (hispanista de origen francés) descubre estos restos cubiertos por siglos de arena, lo cual hizo que se conservara de manera envidiable hasta hoy en día.


 Seguramente, bajo la atenta mirada de un sociólogo, éste sería sin duda uno de los primeros ejemplos de globalización de la economía, y si no, fijémonos un poco en su origen: factoría de pescado con origen fenicio-púnico y que los romanos al llegar a la península conquistan para tener la supremacía en cuanto al comercio con el producto estrella que allí se fabricaba, el garum, y que desde allí se distribuía por todo el mediterráneo. Más o menos lo que pasa ahora, la única diferencia es que los romanos además de conquistarte, construían una ciudad en toda regla, y lejos de representar un sometimiento, con el tiempo se acababa transformando en un auténtico empuje modernizador de toda la zona.


 No podemos olvidar que aquella ciudad disponía de recinto amurallado, calles, zona residencial, zona de factoría, teatro, termas, mercado, templos y foro, agua corriente, red de aguas fecales y no sé cuántas cosas más…hasta bien pasado el siglo XX ha habido muchos pueblos en este país que no han tenido ni la mitad de servicios que ya tenían en aquel recinto.



 Dada la cercanía al Estrecho su importancia estratégica era también muy alta, con lo cual la ciudad estaba bendecida para crecer y crecer y así lo hizo desde el siglo I a.C hasta el siglo III d.C, momento en el que el emplazamiento empieza a decaer hasta su desaparición completa aproximadamente en el siglo VII d.C, pero ¿qué pasó para que una ciudad tan próspera llegara a desaparecer por completo? Pues que la amiga naturaleza se encargó de recordarnos que estamos aquí de prestado, y unos impresionantes terremotos sacudieron toda la zona y causaron tantos daños y de tal magnitud, que la ciudad fue decayendo hasta su total “extinción”.


 Bueno, eso y además, si continuamos con la teoría de la globalización, no podemos olvidar los continuos ataques y saqueos de piratas mauritanos y germanos a la ciudad ya debilitada, que unida a la crisis del imperio en el siglo III d.C dieron al traste con la ciudad y cualquier intento de renacer de sus cenizas. (Como los fondos buitres de ahora cuando apuestan a la baja, sólo que sin corbata).


 Así que, puesta la ciudad en la escala temporal, nos toca ahora pasear por sus calles y ver los restos que allí tenemos, a saber:

Muralla de piedra: nada más llegar al emplazamiento nos encontramos con una serie de restos de la muralla,  la cual no parece que fuera defensiva sino más bien delimitadora. Llama la atención la perfecta distribución de sus muros y como las vías se adentran en el recinto de la ciudad partiendo desde cada una de las cuatro entradas al recinto.




Foro de Baelo: de forma rectangular y corazón de la vida de la ciudad. Aquí se discutían los temas políticos de la ciudad, como ahora, con la diferencia que en aquella época sí que tenía mucha importancia.


Basílica Judicial: Situada de manera anexa al sur del foro y donde podemos contemplar alguna que otra de sus paredes todavía en pie, con una sensacional serie de columnas jónicas y una estatua del Emperador Trajano de unos tres metros de altura. Aquí se realizaba el culto imperial. De paso os refrescaré la memoria, pues Trajano fue el primer emperador de origen hispano y para muchos, uno de los mejores (después de Augusto) en toda la historia de este vasto imperio, no sólo por sus victorias en el terreno militar, sino por su gran obra pública y por su relación con el senado.



Mercado: Aquí se daba cita la ciudad con la actividad comercial; varios puestos situados alrededor de un patio central de carnes, pescados, verduras y seguramente cerámicas. Sí, ya sé que os lo estáis preguntando, también había taberna.


Templos: Hasta cuatro templos podemos encontrar dedicados a Júpiter, Minerva, Juno (la Triada capitolina) y a la diosa egipcia Isis, ya saben, la de la fecundidad y que entre la población siempre ha tenido una devoción especial, supongo que es fácil de entender.

Termas: No pueden faltar, casi por obligación las encontramos por cualquier lado del imperio y aquí no podía ser menos. Podemos encontrar el caldarium (sala caliente), el tepidarium (sala templada) y el frigidarium (sala fría).



Acueducto: Otro valor fijo. El suministro de agua de calidad, potable y corriente a través de fuentes era un objetivo fundamental en la concepción que tenían los romanos de cómo tenía que ser una ciudad. El hecho de construir acueductos monumentales obedecía muchas veces a la necesidad de demostrar al pueblo la grandeza del imperio, de hecho, podían llevar el agua de múltiples maneras, pero la preferida era el acueducto; se podía ver y además sería un legado para la historia (así lo aseguraban los constructores romanos) de la arquitectura civil, y para el pueblo. En este caso no podemos encontrar una obra grandiosa pero sabemos que había hasta cuatro, eso sí quedan restos de uno de ellos antes de entrar en la ciudad que  podemos ver fácilmente. Tampoco vayan a pensar ustedes que lo hacían únicamente por la población, la factoría también necesitaba agua dulce.


Zona industrial: La importancia del enclave se la dio la industria dedicada a la fabricación del garum, una especie de paté fabricado a base de tripas de pescado en salmuera, compactadas finalmente en una especie de pasta que podía ser vendida en cualquier parte del mediterráneo. Cerca de la playa, en la parte sur de la ciudad podemos encontrar los restos de las instalaciones que se dedicaban a esta actividad: piletas y estructuras fabriles.



Teatro: No puede faltar. En cualquier ciudad de importancia los romanos construían un teatro para mayor gozo de los allí presentes, y en este caso hasta 2000 almas podían albergar sus asientos. Hay muchos teatros y seguramente más monumentales que éste, pero siempre produce emoción el asomarse al graderío e imaginar el ambiente que allí se podría respirar, que obras se representarían y sobre todo, ver cómo el teatro era necesario para aquellas personas; supongo que ya estaría en crisis, pues, ¿qué sería de este arte si no lo estuviera?





Entorno de la ciudad: Esta era una ciudad marítima, comercial e industrial y tenía una importante puerta al mar. Ahora nos queda una de las playas más singulares de este país, nada menos que la playa de Bolonia, paraíso de cualquier deporte que tenga que ver con el viento y el mar y que se cierra por el oeste con su imponente duna. El secreto de que esta playa sea tan bonita responde a algo muy sencillo, ¡no han podido edificar! Tan sólo hay un pequeño poblado, esperemos que siga así y que no sólo pensemos ya en conservarlo, sino en mejorarlo para las generaciones que nos siguen.


Centro de interpretación: Aquí encontrarás la zona de aparcamiento, bien señalizada y de fácil acceso hasta el centro, de una ejecución casi minimalista que encaja perfectamente con el medio que le rodea. Buenas instalaciones con un museo de piezas del enclave y merece la pena ser visitado.



Pues eso es todo, espero que os haya gustado la crónica, he de añadir que es la segunda vez que visito estas ruinas, y que en esta ocasión la visita me ha gustado más, si cabe, que la anterior. Serán los recuerdos, será que me estoy haciendo mayor, pero me emociono cada vez más cuando veo “cuatro piedras” y que todavía quedan personas implicadas en hacerlas perdurar.

Un abrazo...Edu

Pd. Os dejo algún que otro enlace interesante sobre el sitio:
Centro de interpretación
Revista de Historia
Cuaderno de Visita para el profesorado


2 comentarios :

  1. Todas las fotografía, absolutamente todas son espectaculares, pero la de las ruinas de la vista aérea o desde un sitio muy alto es la que mejor define lo que allí hubo y que afortunadamente, tú muy bien dices en la crónica, todavía hay gente empeñada en conservar esas "cuatro piedras" como algunos se atreven a definirlas.

    Desde luego bici no estarás haciendo, pero rutones de los de a pie, menuda jartá te vas a dar. Buenas vacaciones en familia no se cambian por la bici y además ya sabes amigo, que todo bien llevado es compatible.

    Saludos.

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  2. Es que he de decirte que el centro de interpretación está muy bien hecho, y con una serie de piezas y fotografías del recinto que hacen que se entienda mucho mejor lo que allí tenemos. Es una pasada, de verdad, y es que además el sitio, al lado de esa plata...en fin, que alguna vez hay que dejarse caer por allí. Así que, como bien dices, esto lo cambio yo por la BTT una, y las veces que hagan falta...je je je.
    Bueno amigo, el miércoles nos vemos.
    Un abrazo...Edu

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