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“Y si no tienes bicicleta, recuerda que es posible vivir en bicicleta incluso sin bicicleta…”. Marcos Cruz

lunes, 22 de junio de 2015

Casas de Juan Núñez: una visita a sus montes



  
 Buenos días.

 Si alguna vez tuviéramos que pensar en un pueblo que sustituyera a Chinchilla y sus caminos de la BTT, ese, sin duda alguna sería Casas de Juan Núñez. Media montaña, sendas y buenos porcentajes, que lo tiene todo...o casi.


 Y digo "casi" porque hay dos inconvenientes, el primero de ellos es la distancia que hay desde Albacete hasta sus montes, pues vas obligado a hacer unos 25 kilómetros si es que no quieres ir en coche, y ya sabes que te esperan otros 25 de vuelta, o sea, 50 kilómetros que para muchos ya suponen en sí una etapa; y el segundo es el campo de maniobras militares que allí tenemos, pues muchos de los caminos acaban en un valla que rodea todo el área militar. ¿Todo el perímetro? Pues resulta que no, es más, hay zonas en las que puedes meterte en el campo militar y no saberlo hasta que tienes que volver, estad atentos porque fue eso lo que nos pasó este domingo.


 Pues a eso de las ocho de la mañana nos vimos Adolfo y yo, más valía salir temprano que el verano acababa de empezar, así que con un ritmo no demasiado fuerte salimos en dirección La Felipa. Poco a poco los kilómetros iban pasando, el viento soplaba algo de frente pero íbamos bastante sueltos, hasta llegar a La Felipa, donde el viento empezó a apretar, y ni siquiera la proximidad a la sierra hacía que el viento aflojara.

 Por si fuera poco, los campos cada vez están más secos y ciclar a su lado cada día impone más, auténtica avanzadilla del desierto es lo que tenemos aquí mismo.


 Por fin nos plantamos en la falda de aquellos montes, en concreto en una aldea denominada Los Garijos, donde paramos para tomar algo sólido, aún quedaba mucha mañana y más nos valía hacerlo bien, que el sol empezaba a apretar a esas horas.


 Aquí apareció la valla del reciento militar, la cual fuimos siguiendo a lo largo de toda aquella sierra; existe un camino que la va rodeando y está bastante bien. Y esto fue así hasta el momento en que la valla desaparece, simplemente no existe, y no sólo eso, no hay indicación alguna de que los caminos que por allí pululan no puedan ser utilizados. Así que, con todas las bendiciones nos adentramos en la sierra aquella, con un surtido de caminos y sendas de los buenos, además, pudimos observar que en casi todos ellos había alguna rodada de bicicleta.


 Las pistas aquí suben y bajan constantemente, lo que hace un trazado realmente divertido. La variedad de pistas es tremenda, pero claro, tenemos que recordar que la zona militar está por allí, con lo cual tampoco quisimos aventurarnos demasiado, con lo que decidimos que era momento de volver hacia las Casas de Juan Núñez y así, regresar hacia Albacete.


 Pero claro, una cosa es lo que uno piensa y otra la que hace, pues al cabo de unos kilómetros nos volvimos a encontrar con la dichosa valla, sólo que esta vez estábamos ¡por dentro! Y nosotros sin saberlo..ja ja ja


 Esta claro que hay un tramos de unos cuantos kilómetros que no está precintado, pero el resto sí. Ojo, puedes entrar en este reciento sin saberlo y encontrarte con una desagradable sorpresa.


 En fin, que por fin encontramos una salida y pudimos de nuevo tomar la dirección de La Felipa. El sol empezaba a apretar de lo lindo y por si fuera poco, nuestro querido Eolo había vuelto a cambiar de dirección y volvía a darnos de cara.


 Con mucha tranquilidad y un ritmo más que decente nos plantamos en Albacete a eso de las 13:00, con 65 kilómetros en las piernas y una sensación más que buena.


 Ya os imagináis que nos estaban esperando un par de jarras de cerveza, de medio litro, congeladas ... una imagen vale más que mil palabras.


 No os dejo el track puesto que no sé si algún momento estuvimos en zonas donde no se puede pasar, aunque repito, en el momento que se acabó la valla no hay ningún cartel que indique nada.




Para saber


 Toda esta zona está marcada por una construcción común, los cucos. Ya hablamos de ellos no hace mucho en la crónica "El cuco de la lobera". Bajando desde los montes y en dirección La Felipa pudimos encontrar otra obra de este tipo.



 El dato curioso es que tiene dos plantas, y por las señales, parece que ha sido usado hasta hace bien poco. Seguiremos buscando estas construcciones.


 Otra característica común son los restos iberos que por la zona tenemos. En este caso se encontró en la zona de La Losa una excepcional talla de un caballo, que parece ser tuvo que pertenecer a algún complejo funerario de la zona. Es curioso, los siglos que han pasado y como seguimos dedicando parte de nuestra fortuna a monumentos que jamás disfrutaremos de ellos. ;-)

Caballo de La Losa. Casas de Juan Núñez

Saludos.

jueves, 18 de junio de 2015

Saliendo los miércoles: Las Mariquillas


 Buenos días.

 El paraje de las Mariquillas está situado en el río Júcar, y es un punto lo suficientemente cercano a Albacete como para dirigir nuestras bicicletas de cuando en cuando: sendas, agua, bosques ...


 Si recordáis hace unas semanas estuvimos por allí visitando una noria en el cauce del río. Para hoy, simplemente teníamos ganas de repetir la ruta, hacer alguna que otra senda y como no, la cuesta de los Yesares.


 En esta ocasión nos juntamos Coronado, Adolfo, y claro está, yo mismo. Así que a la 
cinco de la tarde nos pusimos en marcha hacia la finca de Miralcampo, con algo de viento de cara (¡como no!) y a un ritmo bastante bueno nos fuimos adentrando en las lenguas de monte bajo que surgen del río hacia la zona del llano.


 Adolfo no conocía toda la zona con lo que decidimos tomar la senda de bajada que atraviesa un pequeño riachuelo: sería pequeño, pero al pasar por él nos llegó el agua hasta las zapatillas y más de uno notamos como nos tiraban de la rueda hacia abajo al pasar por él. ;-)


 Llegados al río paramos unos instantes para retomar fuerzas y continuar con otra pequeña senda que nos llevó hacia los Yesares, donde tomamos la subida que te lleva de nuevo a toda la zona del llano. Es esta cuesta bastante exigente pues además de tener en algunos puntos buen desnivel, está completamente rota, con lo cual se hace difícil el tomar un buen ritmo durante toda el recorrido.


 Nada más llegar arriba decidimos tomar la pinada que queda entre Valdeganga y nuestra posición, de modo que nos dio tiempo a hacer por allí unas cuantas pistas realmente bonitas (y llenas de lagartos).


 Para la vuelta, el amigo Eolo nos tenía preparada una sorpresa, pues fue salir de los montes que nos protegían y de nuevo el viento de cara, ¡no pasa nada! Si en Albacete no te gusta el viento, este no es tu deporte, eso es seguro.


 De modo que nos encaminamos hacia Tinajeros donde paramos unos instantes para tomar algo de agua y continuar de vuelta hacia Albacete.


 Así que a las ocho de la tarde estábamos ya de vuelta y por supuesto, hidratándonos convenientemente con la cerveza de los campeones. En esta ocasión fuimos a visitar a nuestra querida amiga Ana en el bar El Avión II. Tomamos unas buenas jarras congeladas, de las de medusa por dentro, y así acabó la salida de los miércoles ¡estupendamente bien!


 Añadir que hicimos un total de 51,5 km a una media de unos 19,5 km/h.


 Os dejo un enlace a las fotos y la ruta.



Saludos.

lunes, 15 de junio de 2015

La sierra procomunal de Chinchilla


Buenos días.

 Si todavía no conoces la sierra procomunal de Chinchilla es necesario que leas esta crónica y que dediques algún tiempo a conocerla, a pasearla, ciclarla y sobre todo, a disfrutarla.

 Este paraje posee más de tres mil hectáreas de monte bajo mediterráneo, una parte de páramo y otra de reforestación. Y sobre todo, podemos afirmar que se trata de un paraíso de la BTT, así de rotundos debemos de mostrarnos al hablar de él.


 La Sierra Procomunal es monte público y pertenece al 50% a los Ayuntamientos de Albacete y Chinchilla y desde el año 1994 está siendo gestionado por un consorcio creado para estos efectos. (Ojo, en las zonas anexas a estos montes existen gran número de fincas privadas dedicadas a la caza y un campo militar de maniobras).


 Si hablamos de su riqueza natural podemos ver que tenemos una zona de ambivalencias, por un lado una zona muy rica donde la mano del hombre no ha modelado nada y por otro la zona de la reforestación, que contrariamente a lo que se pueda pensar, se realizó mal desde un primer momento y plantea precisamente por ello una serie de problemas que deberían ser resueltos cuanto antes.

 El lagarto que veis en la portada de la crónica es nada menos que un lagarto ocelado; buen ejemplar sin duda alguna el que vimos allí y que nos regaló una buena instantánea.


 La ruta que hemos realizado discurre precisamente por toda esta sierra y nos llevará a ver precisamente las dos vertientes.

 Para ello nos encontramos a las ocho de la mañana nada menos que Francho, Bermejo, Coronado y por supuesto, yo mismo. Añadir que a media mañana nos encontramos con Juan (amigo de Roque) y con el tuvimos la suerte de compartir el resto de la jornada, ¡muy buena gente, sin duda alguna!

 La salida la hicimos por el resto de vía romana que hallé el día anterior con mi hija, y donde por supuesto, paramos para hacer la foto de rigor.


  Nos fuimos hacia Chinchilla por la vía de servicio de la autovía pues teníamos que lograr llegar allí  lo más rápido posible.


  Una vez en Chinchilla comenzamos a subir hacia el repetidor pero tomamos la segunda senda que sale desde allí en dirección al llano de las gallinas. Desde aquí tomamos la cuesta de las Perdices y tomamos la senda de la valla para irnos hacia la zona de la senda del peligro, ya que desde aquí íbamos a tomar la pista que va derecho hacia los límites de la sierra con el campo militar de maniobras.


 Paramos unos instantes en el bosque de las palabras donde el lagarto vino a vernos y donde nos acordamos, como no, del ciclista que murió hace unas semana en una de esas cuestas precisamente. D.E.P.




 La ruta desde aquí se introduce en un interminable "sube y baja" bastante exigente, con caminos llenos de vegetación y realmente frondosa, ¡ojo, que se trata de una bosque mediterráneo!




 Continuamos hasta llegar a la senda que te deja en el pie de los montes a la altura de una casa en ruinas que por allí tenemos. Continuamos hacia abajo con la intención de volver a Chinchilla, si bien, hay que decir que nos encontramos con el dueño de la finca y que nos advirtió que aquel camino era propiedad privada. Lejos de enfadarnos, tanto él como nosotros estuvimos hablando y dándole en parte la razón, si bien, en ningún momento se sabe que es una propiedad privada desde donde nosotros veníamos. Así que como hablando se entiendo la gente, acabamos estrechando las manos, saludándonos y con las indicaciones pertinentes de que a ser posible, simplemente no se coge la senda y se sigue por el camino que finalmente nos llevará también hacia abajo. Dicho queda.


 Ya en Chinchilla nos dimos un merecido almuerzo en El Desván, donde pudimos refrescarnos a base de bien. Aquí fue donde nos encontramos con Juan y con quien finalizaríamos la mañana.


 Para la vuelta aún pudimos hacer la senda del agua, la senda clásica entre las clásicas, y ya para la vuelta el amigo Eolo no quiso perderse semejante ruta haciendo acto de presencia hasta que llegamos a Albacete.

 Al llegar, por supuesto, nos fuimos a El Estadio para cuidar la hidratación, eso sí, tan sólo tomamos un cubo de botellines (que tampoco íbamos tan secos... jaj ja aj ja).


 Pues nada más, simplemente deciros que al final hicimos 70,5 km a una media de 19,2 km/h.

 Aquí os dejo un enlace a todas las fotos y como no, el track de la ruta.




Para saber
 Encinas, aliagas, enebros, romero, tomillo, orquídeas, esparto, pinos, jabalíes, cabras montesas, zorros, liebres ibéricas, aves de presa, lagartos ocelados...Son tantas las especies que se dan en el monte mediterráneo que es muy difícil el poder reconocerlas, y es que esta característica, precisamente, la que hace del bosque mediterráneo un entorno realmente singular, lleno de vida.

 Dada la proximidad el campo de maniobras y contrariamente a lo que muchos suponen, el hecho de que la mano del hombre esté alejada de todos aquellos campos es lo que realmente produce la riqueza de estos montes; es sencillo, simplemente se ha mantenido alejada la agricultura.


 El lagarto ocelado es común en nuestros campos, aunque no muy fácil de ver y menos de fotografiar. Si tenéis la suerte de ver uno fijaros bien en los tonos tornasolados de su piel, es un animal espectacular, del que no debemos olvidar que se trata del lagarto más grande de toda Europa.

 En cuanto a la zona de la repoblación presenta una serie de problemas que deberían ser solucionados. Los pinos con los que se repoblaron parte de los montes fueron sembrados bastante cercanos entre sí, lo cual impide la entrada directa de la luz y por lo tanto el desarrollo normal de casi ninguna especie. Aunque suene mal, se debería talar una parte de los pinos carrascos para que pudieran empezar a crecer otras especies y dar paso, de este modo, al sotobosque, tan necesario en entornos como del que estamos hablando. 

  Y sé que después de esto que voy a decir, es posible que me cuelguen de los pulgares, pero la apertura de nuevas sendas incontroladas, y el desgaste que está produciendo en algunos de esos tramos, hace que la cubierta vegetal esté desapareciendo y el agua erosione (y de que modo) parte de estos caminos.

 Si no se toman medidas podemos encontrarnos dentro de unos años el bosque que muera de golpe (el de la repoblación) y que además haya importantes zonas erosionadas por aquellos montes.



 Y si el monte se nos va, nuestro deporte favorito se va al garete, a ver si somos capaces de verlo y legar estos montes a las próximas generaciones, no sólo como nos los hemos encontrado, sino que en un estado mejor del que gozan en estos momentos. 

 Y para despedirme, aquí os dejo este enlace podemos encontrar una lista de especies catalogadas del término de Chinchilla, todo un lujo el que tenemos.

 Saludos.


sábado, 13 de junio de 2015

María José en la Complutum-Carthago Nova


 Buenos días.

 Dicen que de vez en cuando hay que darse un placer, y eso es lo que he hecho yo hoy, pues he tenido como acompañante de ruta nada menos que a mi hija mayor, María José, que después de tantos exámenes de fin de curso bien se merecía un descanso.

 Y la ruta elegida ha sido, como no, la vía romana Complutum-Carthago Nova pues sin duda alguna es realmente interesante, máxime, cuando es la primera vez que la visitas.


  Así que a eso de las nueve de la mañana nos hemos puesto en camino hacia la zona del cordel de Chinchilla, con un tiempo que acompañaba dado que estaba algo cubierto y el poco viento que corría era algo fresco.


 Los kilómetros no importaban demasiado, lo mejor, sin duda alguna era la compañía tan buena que he llevado durante toda la mañana, así que poco a poco nos hemos ido acercando hacia el  inicio de los restos de la vía que están al otro lado del parador.


 Una vez allí, hemos encontrado rápidamente los primeros restos de la vía, explicaciones de turno y fotos de rigor para tener constancia en la retina ajena de lo que hace 2300 años era una "autovía".


 Desde aquí la siguiente parada la teníamos prevista en la tajea que está a unos 10 kilómetros de Albacete. Este agger se encuentra en muy buen estado y sorprende al llegar allí la técnica de construcción que tenían los romanos para realizar estas obras.


 Como no, de nuevo más fotos para que no nos olvidemos de que un día estuvimos allí y vuelta para Albacete. La obra estaba situada en una zona para aliviar las posibles avenidas de agua de un monticulo que está a unos metros, y como podéis ver, ¡todavía el agua se sigue recogiendo en aquella obra!


 Como ya íbamos teniendo algo de hambre la vuelta la hicimos a un ritmo más que decente y además, por un camino que está bastante mal, pues merced a las últimas lluvias hay bastantes bancos de arena. Sin embargo, he de decir que María José se ha portado como una auténtica campeona y no ha tenido ni un sólo problema en todas y cada una de las zonas más comprometidas de la ruta de hoy.

 Al llegar a Albacete la ruta nos tenía preparada una sorpresa, ¡hemos encontrado un resto de calzada casi a la entrada de la ciudad! Os dejo las fotos y la localización, ahora habrá que investigar a donde pertenecia dicho tramo.


 Pues nada más, simplemente deciros que al final hemos realizado 24 km a una media de unos 12 km/h, aunque en días como hoy como ya os he dicho anteriormente, poco importan lo kilómetros y las medias, lo importante era la compañía.



Saludos.

 
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