Buenos días. Por si no lo sabíais, una cañada es una vía de paso para el ganado trashumante, y por si os quedan dudas de la importancia de estos caminos, fueron reguladas por edicto real de Alfonso X el Sabio nada menos que en 1273.
¿Sabías que debían tener una anchura de 90 varas castellanas? Pues eso son unos 72 metros de y que son recorridos de más de 500 km. Pero ahí no queda la cosa, porque el resto de vías pecuarias también estaban reguladas, a saber: cordel-37.5 m, veredas-20 m y coladas -menores de 20 m.
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Diotime, Public domain, via Wikimedia Commons |
La gran importancia de estos caminos hizo en su momento que no pudieran ser modificables en ningún aspecto, hasta que con el tiempo, y cuando el abandono de trashumancia se hizo más que latente, estos caminos dejaron de tener esa importancia lo que se tradujo en un progresivo abandono de los mismos.
Aun así perduran la mayoría de ellos, no con el ancho original, pero al menos respetados en parte, pues son muchas las personas que en la actualidad los utilizan como caminos de recreo (como siempre: ciclistas y caminantes…je je je).
La ruta
Pues nada, que la cuestión es que el día de antes ya había pensado Berme que sería una buena opción el llegar hasta el paraje de La Marmota, allá en el río Júcar, y sobre todo, cerca de nuestro bar de cabecera por aquella zona, El Chely en La Gineta…pues así el amigo Antonio, todavía convaleciente, podía comenzar a dar sus primeras pedaladas, y de ese modo, quedar en este local…dicho y hecho.
Salimos a eso de las ocho y media en dirección al polígono industrial Romica, y con un tiempo muy frío, de hecho, cuando fuimos ganando distancia con respecto a la ciudad, pudimos ver cómo iban apareciendo pequeñas capas de hielo en los charcos que todavía quedaban de las últimas lluvias.
Alcanzamos la cañada real del Villar de Pozo Rubio y ¡hala! A dar pedales hasta llegar a La Marmota. Este es un camino fácil, vistoso, con gran cantidad de árboles y con curvas, muchas curvas…menos mal que alguien se dio cuenta de que los caminos para bicicletas son más divertidos así…bueno, eso, y que además no hace falta talar ningún árbol, que también es importante.
Llegamos con la hora justa para darnos cuenta que teníamos que salir pitando para La Gineta, donde habíamos quedado a las diez y media con Antonio…ya sabéis que aplicamos el lema de la puntualidad manchega, y allí que nos plantamos justo a la hora para poder completar la mañana como se merecía, con un buen almuerzo.
En fin, que terminadas las viandas con todos sus parabienes, nos vinimos de nuevo para Albacete por la vía de servicio…tranquilos, sin prisas pues Antonio está en plena fase de recuperación…eso sí, con risas, eso que no falte.
Poco más puedo contaros, simplemente que es un trazado fácil, que te permite completar algo más de 50 kilómetros y que sirve para hacer rutas muy rodadoras.
Saludos…Edu
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