El pasado sábado 1 de abril, el amigo Coronado y éste que suscribe nos hicimos una ruta de 98 km para ir preparando la ruta a Cortes por un lado, y para hacer una ruta que ya teníamos ganas de afrontar, por otro. Se trata de un trazado que te lleva desde Albacete hasta La Roda pasando por el río Júcar, una ruta que da mucho juego y que es como para realizar de vez en cuando.
El viento soplaba frío pero todavía con no mucha intensidad, así que decidimos tomar rápidamente el camino hacia el paraje de La Marmota, yendo por la espalda del cementerio hacia el Camino real del Villar de Pozo Rubio. Una vez allí el viento fue subiendo de intensidad poco a poco de modo que unos kilómetros antes de llegar al paraje de San Isidro el amigo Eolo se hizo notar a base de bien, pero por suerte para esa hora de la mañana nosotros ya estábamos al abrigo de las lenguas de bosque por donde circula el camino.
Eso sí, con un "pero", y en el mapa os muestro la finca en la que el dueño tiene a bien dejar suelto un mastín que se preocupa muy mucho de guardar la finca; no tenemos nada en contra de un perro que te persigue y te ladra y enseña los dientes y te gruñe, y que te tira incluso algún que otro bocado, no, no, si tenemos algo en contra es en el descerebrado que es capaz de dejar suelto a ese animal, sabiendo que obra de ese modo con quien pasa por allí. Y para quien tenga dudas, quiero aclarar que se trata de un camino público, nadie se mete en la finca, es el perro el que persigue porque está suelto y ha sido educado para atacar. Bueno, ahí queda dicho.
La ruta la continuamos hasta el puente de Quitapellejos en la finca del Galapagar y aquí nos encontramos con un compañero de BTT, Fernando (de La Roda), que estaba con una rueda pinchada y lo que es peor, con la cámara de repuesto también pinchada. Y aquí os puedo decir que perdimos alrededor de 20 minutos en ayudarle, pues por suerte yo siempre suelo echar también parches...¡y son los mejores 20 minutos perdidos de toda la ruta! La solidaridad la tenemos que practicar siempre que veamos a alguien en apuros, ¡siempre! Era la primera vez que nos veíamos pero os aseguro que si nos encontramos de nuevo el saludo será de los buenos.
Desde aquí subimos hacia las canteras y siguiendo el canal del trasvase Tajo-Segura nos plantamos en La Roda con algo de esfuerzo, pues el viento nos estaba esperando para soltarnos todo lo que se había reservado allí abajo. En fin, que con mucha paciencia llegamos al pueblo donde nos fuimos derechos para Los Morunos, que allí daríamos cuenta de un almuerzo de los de cerveza, bocata y café que ya llevábamos hambre suficiente. Buen sitio y muy buen trato el que allí nos dan, ¡y no os digo nada lo bien que se come allí!
Terminado el almuerzo y una alegría en el cuerpo de las buenas, retomamos el camino hacia Albacete, eso sí, con el viento de espaldas y soplando con toda intensidad, por una vez lo habíamos hecho bien, el viento no había cambiado de dirección y el trazado que habíamos elegido se adaptó a las condiciones de Eolo. Así que nos plantamos en Albacete sin mucho esfuerzo, con el velocímetro casi siempre por encima de los 30 km/h pero sin apretar y conteniendo algo el ritmo, pues estamos preparado la ruta de Cortes y ahora importan los kilómetros de calidad, como así lo fue la ruta que acabábamos de completar.
En resumen, una ruta que merece la pena ser tenida en cuenta sobre todo los días que aprieta el viento, pues tiene muchos kilómetros de sendas y bastantes de llaneo, con una carga de casi 100 kilómetros, ideal para hacer piernas.


































































