“Y si no tienes bicicleta, recuerda que es posible vivir en bicicleta incluso sin bicicleta…”. Marcos Cruz

lunes, 29 de mayo de 2017

Andando desde Albacete hasta El Sahúco...¡50 kilómetros!



 Buenos días.


 ¡Conseguido! ¡Lo hicimos! Otra ruta más que quedará grabada en la memoria de 40 rutas a base de esfuerzo, de desafío y sobre todo, ¡con muchísimas ganas de disfrutar con el camino!


 Hace un par de crónicas os contamos el proyecto de ruta que teníamos preparado realizar y que por fin, este sábado 27 de mayo, hemos podido llevar a buen puerto. 


 En esta ocasión hemos ido MªJosé (mi esposa) y éste que suscribe, y si ya es un placer compartir el día a día con ella, el poder hacer juntos este tipo de rutas es algo más que especial, es difícil describir con palabras todo el día que pasamos juntos en esta pequeña aventura; en fin, que ya estamos pensando en cual será la siguiente.


 Vamos a intentar contaros un poco la ruta, su trazado, que pueblos se atraviesan (donde almorzar) y esos detalles que hacen que una ruta se pueda afrontar y terminar con todas las garantías.


 En primer lugar deciros que pasamos toda la noche andando, pues salimos nada menos que a las 2 de la madrugada del sábado; teníamos claro que había que aprovechar esas horas para andar, pues son un garantía de que una buena parte del camino la harás con una temperatura ideal, así que tuvimos que echar mano del foco de la bicicleta y de una linterna tipo dinamo. Os recomiendo esta combinación pues son muchos los modelos de focos que se calientan si no reciben buena ventilación y su respuesta es apagarse, y mientras que se enfrían es necesario mantener la marcha, siendo las linternas con dinamo toda una garantía de que vas a poder seguir caminando.


 Los primeros kilómetros fuimos con algo de incertidumbre, el comienzo del camino, parcelas con perros que ladraban continuamente y no amistosamente, la completa oscuridad hasta que tus ojos se acostumbran y bueno, que la noche siempre tiene una componente especial...así hasta el kilómetro 8, donde parece que se acabaron los ladridos y tomamos el carreterín que va desde la espalda de la antigua Escuela de Capataces (actual CPUIFP) hasta Aguas Nuevas.


 Desde ese momento parece que nos acostumbramos a las condiciones y los kilómetros empezaron a cundir a base de bien; buena charla, que es fundamental, y sobre todo mucha ilusión por hacer este camino nos llevaba en volandas. Además pudimos encontrarnos con un par de coches en el trayecto, un buen saludo y a continuar con la marcha, parece que ver a alguien siempre da más confianza.


 Al llegar a Aguas Nuevas paramos unos minutos, el plan que llevábamos lo íbamos cumpliendo con total puntualidad y teníamos programadas muchas paradas a lo largo de todo el día. Seguramente hay muchas formas de hacer una ruta tan larga, pero a nosotros no se nos ocurre una mejor que llevar una especie de horario de la ruta, ser fieles a él y sobre todo, ser generosos con los descansos que al fin y al cabo, no nos iban a dar ningún premio.



 Continuamos hacia El Salobral por la vía verde con buen paso, y sobre todo, con mucho cuidado de que cualquier china que se nos metiera en la zapatilla la quitáramos al momento, pues en esta parte del camino hay bastantes sueltas y es muy fácil que te entre una, y el no quitarla al momento es sinónimo de que antes o después te va a pasar factura en forma de rozadura.


 La noche iba avanzado y ya cerca del El Salobral, vimos algún que otro vehículo de la zona que se dirigía a comenzar la jornada de trabajo en el campo, por ejemplo regadíos, que bien pronto nos hicieron cambiar el camino, pues por una de las zonas que teníamos que cruzar había una especie de lluvia que salía de los surtidores a ambos lados del camino y que no era cuestión de atravesar...¡era muy pronto para ducharse!


 Pero al ir andando uno puede atravesar más fácilmente cualquier obstáculo, así que marchamos campo a través algo más de un kilómetro, buscando la carretera que va desde El Salobral hasta Los Anguijes.


 Fue por esta zona donde tuvimos la oportunidad de ver un espectáculo nocturno espectacular, nada menos que un par de meteoritos pasaron por nuestras cabezas, iluminando todo el cielo pero no sólo con una estela blanca, había colores amarillos, verdes, azules e incluso rojos; nos sorprendió de tal modo que durante algunos minutos no tuvimos más remedio que seguir mirando hacia donde habían aparecido.


 Al llegar a Los Anguijes pudimos ver un par de gansos y al cabo de unos metros a varios patos con toda su prole, y es que el canal lleva agua y estos animales la necesitan para sus crías, si unimos que además el día acababa de romper, es el momento ideal para poder ver más y más animales.

Ahí están, agazapados entre la maleza un par de gansos


 En Los Anguijes paramos otros minutos y aprovechamos para tomar una barrita energética, no es que sean lo mejor, pero ocupan poco espacio y te aportan cereales, frutos secos y azúcar y en estas ocasiones son ideales.




 Aquí hay una pequeña fuente donde intentamos reponer algo de agua, pero salía muy caliente, tanto que decidimos no intentarlo; llevábamos cerca de tres litros y no es lo ideal beber agua caliente. Así que pusimos rumbo hacia Capiruzas pasando por el Hundimiento, ya con el día bien soleado y con una buena manada de buitres que estaban dando vueltas sobre nuestras cabezas...¡tan mal no íbamos!...ja j aj a


 En fin, desde aquí el camino comienza a subir hacia la Sierra y poco a poco se va volviendo más pedregoso e inclinado, con lo cual es necesario prestar atención a donde ponemos los pies. Pero claro, conforme vas ascendiendo el paisaje va cambiando, a tu espalda los llanos de Albacete y al frente, las estribaciones de la sierra de Capiruzas.


 La vegetación al comienzo es escasa y casi, casi, esteparia, diría yo, pero poco a poco va mejorando para ir tornando hacia un bosque mediterráneo, y ya, a la altura de la cantera de la "evaporita" se muestra como un bosque no muy tupido pero con una gran variedad de especies; una lástima que haya llovido tan poco y que esté todo tan seco.


 Aquí íbamos camino de La Solana, pueblo donde teníamos previsto parar y almorzar, que también hay que darle algún placer al estómago en días así. El camino aquí está lleno de flores, de monte bajo, de amapolas y de almendros, de campos de cereales que pronto serán recojidos; en fin, una auténtica preciosidad.


 A las once y veinte de la mañana llegamos a La Solana, ajustándonos con el horario que teníamos previsto, y como somos así de cumplidores, también cumplimos con un buen almuerzo que nos metimos entre pecho y espalda. No se trata de comer mucho, se trata de comer bien, y si ya habíamos desayunado algo de fruta, ahora tocaba un plato con un par de filetes de lomo y un buen tomate, refrescos y café, un estupendo café el que nos pusieron en el bar de La Solana. Y desde luego que es una estupenda elección este sitio para tomar algo, si pasan por aquí, no lo duden, es un buen sitio en cuanto a lo que te ponen y lo que te cobran por ello.



 Aquí hicimos una parada de una hora aproximádamente; nos dio tiempo a comer y a descansar y de paso preguntar a un señor que por allí estaba cual era la mejor opción para ir hasta El Sahúco, a lo que sin dudar nos respondió que seguir en todo momento la carretera, pues el camino opcional que llevábamos trazado estaba bastante roto según él.


 Dicho y hecho nos pusimos en marcha por la antigua carretera hasta salir al puente donde se haya la primera de las indicaciones que se pueden ver hacia El Sahúco; subida de ánimos pues llevábamos casi 40 kilómetros y el camino tan roto de antes nos había pasado factura. Eso sí, los pies iban sin ampollas o rozaduras, parece que acertamos con el calzado (zapatillas para marcha) y los calcetines (de algodón y las mínimas costuras).


 Desde aquí la carretera sube contínuamente hasta llegar a la loma que está enfrente de El Sahúco, casi 12 kilómetros de ascensión que no se hacen muy duros, de no ser porque MªJosé llevaba algo tocado el gemelo derecho, pero lejos de decir "basta", continuó camino de nuestra meta con esa sonrisa tan especial y con ese buen humor que hace que la ruta se haga una maravilla.


 Tuvimos que ir haciendo descansos más frecuentes y practicar ejercicios para estirar los músculos hasta que por fin acabamos de subir el puerto. Los paisajes por aquí son una preciosidad, y el pico del Roble te va siguiendo durante kilómetros y kilómetros, no en vamos, la cuerda de esa sierra llega hasta el propio Sahúco por su parte Sur.



 En fin, que por fin, a las cuatro y media de la tarde hicimos la entrada en el pueblo, ¡lo habíamos logrado! ¡52 kilómetros, 14 horas de marcha! ¡por fin habíamos llegado! Es muy difícil describir con palabras los sentimientos que en ese momento tienes, pero os aseguro que la satisfacción es grande, muy grande, y que curiosamente no sólo de satisfacción, sino también de tranquilidad por el trabajo bien hecho.


 El pueblo es muy pequeño y no tiene mucho que ver, excepto el santuario, que por suerte estaba abierto y pudimos pasar a ver al Cristo del Sahúco y a la Virgen. Es evidente que de aquí nos fuimos al bar del pueblo (no está abierto todo el año, ojo) y pudimos tomar, ¡las dos cervezas más buenas que uno se pueda imaginar! que con adornadas con un buen bocadillo hicieron las delicias de los dos.


 En fin, que logramos nuestro objetivos, por un lado llegar hasta El Sahúco andando desde Albacete, y por otro abrir un camino nuevo que puede servir para cualquiera, siempre que se tenga un nivel de forma física aceptable, eso sí.


 Y claro, como siempre, uno tiene que volver a su casa, y en este caso tengo que agradecer a mi hermano que se pasara a por nosotros, en fin, ¡que le debo una!

 Por supuesto, os dejo el enlace a todas las fotos y como no, la ruta.


Para saber: Recomendaciones para el camino
 Está claro que además de tener una buena forma física, es conveniente llevar un buen equipo y hacer caso de alguna que otra recomendación. Puede que no te sirvan, pero ahí las dejamos por si te interesan:
- Llevar mochilas individuales de poco volumen, evitas cargar mucho la espalda y transportas lo justo.
- Dos litros de agua por cabeza es una buena cantidad de agua; ten localizados puntos para ir rellenado el agua que vayas bebiendo.


- Beber sin sed y comer sin hambre. Ir bebiendo pequeños tragos de agua de manera continuada hace mantenerte hidratado todo el camino, con lo que puedes evitar cierto tipo de lesiones musculares. Y si vas comiendo frutos secos o barritas regularmente pueden ayudar a que las fuerzas no te falten nunca. No hay nada peor que un desfallecimiento en ruta.
- Buen calzado. Es fundamental que lleves un buen calzado, con una suela que te aísle de la rugosidad del camino por un lado, y que por otro te permita andar con ligereza. Evita calzados pesados. Debe ser flexible pero consistente además de transpirable.
- Buenos calcetines. Algodón, no busques otra cosa, es una fibra que permite transpirar y los hay sin costuras. No necesitas un calcetín gordo, lo que necesitas es un calcetín de calidad, busca una marca española y que sea "Hecho en España", hay una gran diferencia.
- Talco. El talco puede ayudar mucho a que no sudes, échale a las zapatillas y a los calcetines en su interior.
- Productos para evitar ampollas. Hay un gran número de productos que ayudan a que las ampollas no aparezcan, nosotros hemos utilizado uno de la casa Compeed y ha funcionado. Sólo se aplica cuando notas que en la zona puede llegar a aparecer la ampolla, aplicas el producto y te puedes despreocupar.
- Tiritas de calidad y de varias formas. A veces es buena idea proteger los dedos con este tipo de productos, previenen rozaduras.


- No quitarte el calzado de manera continuada. Los pies sufren mucho durante el camino, si te quitas las zapatillas durante mucho tiempo el pie tiene a hincharse algo y puedes tener serios problema para ponerte de nuevo el calzado.
- Quita todas las chinas que se te alojen en el pie, no esperes ni un instante.
- Lleva programado el camino: paradas, descansos, tiempos...son muchos los kilómetros que tienes que hacer y muchas las horas. Lleva un horario realista e intenta ajustarte a él, te permite afrontar los kilómetros con mucha tranquilidad. Y señala en el mapa donde puedes conseguir agua.
- Lleva un GPS contigo. Y no utilices el del móvil, a ser posible, lleva uno especial para el evento. Nunca te dejan colgado y gastan bastante menos batería. Normalmente funcionan con pilas, con lo cual es fácil llevar un recambio.
- Al menos un móvil con cobertura.
- Un pequeño botiquín con gasas, productos para desinfectar y sobre todo, una buena crema solar dde absorción rápida. En este tema no hay color entre utilizar una especial para deportes y el resto, las deportivas no chorrean y no se van hacia los ojos...lo dicho, no hay color.
- El paso no debe ser muy rápido ni muy grande. Puedes llevar un velocidad en llano de 5 a 5,5 km por hora sin problemas y evitar cansancio y lesiones.


Para comer: En La Solana y en El Sahuco
 Y claro, como no, un par de recomendaciones si quieres comer algo.
 En La Solana tenemos un bar grande que está abierto de continuo, para tomar algo es ideal y el producto está bien, te atienden muy correctamente y el precio se ajusta perfectamente.
 En El Sahúco hay otro local que cuenta con cocina. No puedo deciros en que fechas está abierto, pero es un bar parecido al anterior en cuanto al producto y precio.

Un abrazo...Edu

sábado, 27 de mayo de 2017

Recuperando al "Diablo de Tamania", "Los Ojos del Guadiana", "Gallus Pascualibus", ja, ja,ja

En efecto, hoy hemos recuperado al "diablillo" o como muchos le llaman..., Pascuy, ja, ja, ja.

No tenía claro si salir o no hoy, ya que la semana ha sido especialmente dura en lo tocante al trabajo, muchos kilómetros hechos, muchas horas trabajadas y mucho sueño y muy poco tiempo para salir con la bici y, todo esto sumado, hacía que no tuviese muchas ganas de darle al pedal.

Por otro lado, a principios de la semana, Pascuy se puso en contacto conmigo para hacer una ruta este Sábado, si nos venía bien al grupo, pero como ya he dicho, hoy no era mi día para salir o por lo menos, para salir para rutas largas. Por otro lado, Edu, hoy se iba andando al Sahuco (ahí es ná) y el resto de los componentes de 40 RUTAS, parecen que están desperdigados.

Sea como fuere, Pascuy me dijo que venía en dirección hacia Aguas Nuevas y que sobre las 11h.00' podría estar en el San Isidro y que podríamos almorzar juntos. Pues dicho y hecho, ruta larga y complicada no me apetecía, pero salir sobre las 10h.30', después de descansar y dormir, y quedar con un amigo para almorzar y charlar, esto si me apetecía, así que a las 11h.00' y con puntualidad manchega, nos hemos visto en el San Isidro, donde nos han atendido estupendamente como siempre, ya sabéis, cañitas frescas, apetitivo, medios bocadillos, vino y casera, carajillo y chupitejos.

 Después de hablar de lo divino y de lo humano y de hacer un repaso general por los años que llevábamos dándole ala bici, la decisión era unánime, intentaríamos en lo sucesivo hacer por vernos más y tratar de quedar más a menudo.

La ruta de hoy, ha sido más bien testimonial que meritoria de contarla en este blog, pero como dijo en su momento cierto ciclista, ¡No hay ruta sin crónica! por pequeña y corta que pueda parecer. De la ruta de hoy me quedo con el almuerzo con Pascuy y su promesa de prodigarse más a menudo con el resto del grupo para darle al pedal. "Ahí queda lanzado el guante"

Los datos técnicos de la ruta son:

Tiempo efectivo de pedaleo, 00h.54'00"
Distancia recorrida, 20'680 kms
Velocidad Media, 21'890 kms/hora
Velocidad Máxima Alcanzada, 35 kms/hora


jueves, 25 de mayo de 2017

Andando desde Albacete hasta El Sahúco: preparando la ruta




Buenos días.

 Si somos preguntados por un santuario dedicado a Jesucristo crucificado en la provincia de Albacete, sin duda alguna será el Cristo del Sahúco el primero en ser mencionado. En una provincia donde la mayoría de las advocaciones, y por lo tanto las romerías, son de tipo mariano, el encontrar esta tradición que se remonta desde los comienzos del siglo XVI, es poco menos que una singularidad digna de ser contada.


 Con el paso de los años ha ido cobrando importancia y es especialmente llamativa la romería que hacen desde El Sahúco hasta Peñas de San Pedro, con el cristo a cuestas, ¡y corriendo!


  En fin, que en esta ocasión nos planteamos abrir una nueva ruta que permita ir andando desde Albacete hasta El Sahúco, que sea un camino fácil y que pase por varios pueblos para poder tener siempre una referencia y un punto donde recargar agua, descansar, y por supuesto, ¡almorzar!

  La ruta la realizaremos el próximo sábado 27 de mayo, y como no, tendréis una buena crónica con las fotos del camino, el trazado y los detalles más importantes que os podamos contar.

Foto de http://www.revistaecclesia.com/43252/
 Es una ruta algo exigente, con una longitud de unos 50 kilómetros, que a buen seguro hará estragos en nuestros pies y más con el calor que está empezando a hacer. En fin, que será toda una aventura para nosotros pues es la primera vez que nos metemos en una de estas.

Para saber: El Sahúco
 Situado en las primeras estribaciones de la Sierra de Alcaraz a unos 1140 msnm, se trata de una aldea que pertenece al municipio Peñas de San Pedro, auténtico corazón de toda esta zona pues no en vano, posee una impresionante muela de piedra donde ya los árabes fundaron un primer castillo, Rupe Sancti Petri, conquistado entre 1213 y 1216 por las tropas cristianas que andaban en aquellos momentos por Alcaraz. Pozuelo, San Pedro y Alcadozo formaron parte de su territorio durante varios siglos.

Mapa de Las Peñas en 1753


 El Sahúco recibe su nombre, probablemente, de una fuente que mana por debajo de la iglesia y que en su momento parece que estaba poblada por estos árboles. La primera referencia documental que existe es de 1677, y se refieren a la regulación de las limosnas en la ermita, lo cual hace pensar que ya existía con anterioridad algún tipo de construcción. Es a finales de este siglo XVI cuando parece que se construye el actual recinto y en el siglo XVII donde se van acometiendo mejoras que darán lugar, más o menos, al recinto que ahora conocemos. En cuanto a la imagen del Cristo del Sahúco se trata de una obra de finales del siglo XVI o principios del XVII, de unos 134 cm. de alto, de cabeza caída y de ojos semicerrados, la cual ha sido restaurada y algo modificada hasta llegar a nuestros días. 


La Romería - La Carrera
 A las ocho de la mañana el primer domingo de mayo tiene lugar la primera de las carreras, la cual consiste en recorrer los quince kilómetros que separan El Sahúco de Peñas de San Pedro con el Cristo alzado sobre los corredores. Es una carrera de relevos cuyos integrantes van vestidos de blanco con una especie de faja roja. 

Foto de http://elsabucazo.com/la-romeria-del-cristo-del-sahuco-unica-en-espana/

 Al llegar a Peñas de San Pedro la imagen es sacada del sepulcro y continúa hasta llegar a la iglesia principal del pueblo.

 Allí permanecerá hasta el 28 de Agosto, fecha en la que se produce la “llevada del Cristo” de nuevo a El Sahúco, hecho que se produce de la misma manera que la “traída”, o sea, corriendo.

Un saludo...Edu

lunes, 22 de mayo de 2017

Desde Albacete hacia El Sahúco



 Buenos días.


 El Santuario del Sahúco es uno de los más renombrados en toda la provincia y posiblemente es debido a que es uno de los pocos recintos no dedicados al marianismo. La peregrinación a ese lugar es una tradición que parte del siglo XVII, y que en la actualidad cada vez toma más auge, no podemos por menos que fijarnos en las espectaculares romerías que tienen lugar en mayo y en agosto respectivamente; los romeros llevan en andas al Cristo desde El Sahúco hasta Peñas de San Pedro en el mes de mayo, nada menos que durante quince kilómetros ¡y corriendo!, para devolver la imagen en el mes de agosto del mismo modo.

 Desde hace algún tiempo, en 40 rutas veníamos pensando que sería una estupenda ruta el llegar hasta allí, o al menos visitar las cercanías del El Sahúco, pues se trata de una zona serrana perteneciente a las estribaciones finales de la Sierra de Alcaraz, que desde luego no te dejan indiferente.

 Es más, también hemos planteado una ruta a pie desde Albacete hasta el Sahúco, con lo cual ayer era el día ideal para comprobar como estaban los caminos por los que discurrirá nuestra ruta andarina.



 En este caso nos dispusimos a hacer la ruta Coronado y yo mismo, Pedro Lara tenía otros menesteres para esa mañana y Paco Lara había quedado con un grupo de flaca, así que a las 7:45 y con puntualidad manchega nos vimos las caras en el inicio de la vía verde.

 Allí pudimos ver al bueno de Paco Lara, que se pasó para saludar, estupenda costumbre la de los Lara...je je je

 La ruta comenzó con muy buen ritmo, teníamos algo de viento fronto-lateral pero que no apretaba demasiado, de modo que fuimos cubriendo kilómetros sin dificultad alguna en dirección a Aguas Nuevas, de allí hacia Santa Ana pero sin llegar a pasar por la localidad, y desde esta zona hasta Argamasón, eso sí, con mucho cuidado para no atravesar los riegos que en estos días dejan los caminos de barro y prácticamente impracticables.

 Desde que cruzamos el canal del trasvase Tajo-Segura las pistas eran nuevas para nosotros, el viento parecía que iba apretando algo más pero era llevadero, y así hasta llegar a Argamasón. La verdad que no es precisamente un pueblo monumental, pero sí he deciros que estaba muy arreglado, limpio, con un buen parque, con las fuentes de agua en funcionamiento, y donde los conductores al ver a un ciclista, todavía se apartan porque saben quien tiene más que perder, ¡chapó!

 Los almendros, como bien podéis ver en las fotos, están hasta arriba de almendra, suponemos que llegado el momento tendrán que empezar a quitar algo de peso de las ramas, ¡se van a a partir!


 La ruta dejaba los caminos para tomar la carretera que va desde Argamasón hasta Pozuelo y fue aquí donde el amigo Eolo dijo aquello de "os vais a enterar"...que manera de de soplar, que paliza tan tremenda hasta llegar a Pozuelo, y además con una carretera que no tiene arcén y donde algunos piensan que la velocidad límite es la misma que la de la autovía. En fin, que llegamos a Pozuelo con mucho viento pero todavía con ganas de seguir investigando la ruta.


 Al pasar por Pozuelo pudimos visitar la fachada de la impresionante casa de los Coroneles, que suponemos que ha pasado por tiempos mejores. Os dejamos las fotos par que vosotros mismos podais admirar el soberbio palacio,  y como no, también alguna instantánea de la iglesia, construcción algo singular, pues alberga no sé cuantos estilos en su fachadas, paredones, naves y hasta en la torre.

 Salimos del pueblo por la gasolinera, ya que desde allí sale la carretera que va derecha hacia El Madroño, donde ya empiezan los primeros montes de la sierra, y si antes el viento nos había dado bien, aquí se cebó sin piedad alguna con nosotros, 6 kilómetros de puerto con una especie de vendaval en contra, rachas que llegaban a los 45 km/h, ni un resquicio para descansar, y allí estábamos nosotros, dale que te pego hacia arriba.

 El amigo Coronado iba jurando y perjurando hasta en arameo y de suerte que al final confió en que le quedada bien poco para terminar aquel pequeño infierno. En fin, que después de un buen esfuerzo logramos coronar el puerto y salir justo enfrente del pico del Roble, algo más de 1250 metros que coronan toda aquella sierra.


 Dejando el pico a un lado salimos como alma que lleva el diablo hacia La Solana por la carretera vecinal A-16, pero no creáis que el viento nos ayudaba mucho, simplemente, la carretera discurre hacia abajo en esa zona y al menos el viento sólo nos daba lateralmente, aunque claro, con tanta intensidad que muchas veces teníamos que hacer ejercicios malabares en las curvas para no perder la verticalidad.


 Por fin llegamos a La Solana, con mucha hambre y con el almuerzo bien ganado, que a esas horas ya teníamos muuuchas ganas de comer después de la paliza que nos había dado el amigo Eolo. Deciros que de camino a este pueblo y desde que salimos de Pozuelo, la carretera es una auténtica preciosidad, paisajes serranos, arboledas y sobre todo llenos de vida, como así lo atestiguan la cantidad de culebras, lagartos ocelados, aves de presa y no sé cuantas especies más que pudimos divisar.


  El bar de La Solana cumple perfectamente con las expectativas que se esperan de este tipo de sitios, un buen bocadillo, una cerveza muy fría, buenos platos (por lo que vimos que salía de la cocina) y un café realmente bueno hicieron que el almuerzo fuera realmente agradable, si añadimos que fueron rápidos y que nos costo 4,50...pues poco más se puede añadir, repetiremos cuando vayamos por allá.


  Y con el estómago lleno las cosas se ven de otro modo, bueno, eso y que el viento por fin parece que empezó a dejar de darnos la paliza y a ayudarnos algo, tomamos el camino de vuelta dirigiéndonos a nuestro trazado predilecto de la zona, la evaporita.

 Pistas, sendas y caminos rotos, todo ello rodeado de monte bajo, terreno especial para BTT del que sacamos partido a base de bien. Ahora con el viento a favor el problema estaba en no salirte en las curvas pues el viento empujaba a base de bien, y como así queda constatado por mi, que casi me salgo en dos curvas...frenos, pie fuera de la cala y un poco de suerte...al final un pequeño susto y a seguir.



 Dejamos pronto toda la sierra de Capiruzas y tomamos camino de Albacete por donde usualmente lo solemos hacer, las bicicletas casi que iban solas y tan sólo podemos destacar la estupenda ducha que nos dieron unos aspersores que estaban pegando a la carretera, no es que no tuvieran la protección, es que con el viento que hacía el agua se venía toda el agua por completo, a la carretera.

 Poco más os puedo contar, al llegar a Albacete nos pasamos por el Río Frío para dar cuenta de una cerveza helada, bien ganada, después de los 90 kilómetros de ruta y de una paliza que el señor Eolo ha tenido a bien proporcionar a estos dos, que bien podíamos haber llamado esta ruta la de "Eolo 10 - 40 rutas 0". Por cierto, estando allí vimos a JuanMa con quien estuvimos un rato charlando y compartiendo la cerveza, parece que la cosa va mejorando, ¡nos alegramos!

 La opinión que nos quedó a los dos es que esta es una ruta con muchas opciones, que podemos ir mejorando  con el transcurso del tiempo, pero que eso sí, ¡con menos viento mucho mejor!


Un abrazo...Edu