“Y si no tienes bicicleta, recuerda que es posible vivir en bicicleta incluso sin bicicleta…”. Marcos Cruz

martes, 28 de marzo de 2017

A vueltas con Riópar: Museo de las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz

 

Buenos días.

Aún tenemos mucho que hablar de nuestro querido Riópar, de sus rutas y de sus paisajes, pero en esta ocasión debemos hacer un homenaje a toda esa gente que ha trabajado y ha mantenido una tradición minera e industrial en esta comarca. Y es que, esa tradición también forma parte del patrimonio de nuestra provincia y por lo tanto, debemos dar a conocer para no olvidar nunca de dónde venimos.

En la estancia en Riópar todos sabemos que es obligada la visita al nacimiento del Río Mundo, al parque natural de los Calares, a Riópar Viejo, al Padroncillo, a la Almenara y a tantos y tantos sitios; que ya sea andando o en BTT el placer está asegurado. Pero tenemos que hacer un hueco para ver el Museo de las reales Fábricas de San Juan de Alcaraz (http://www.museofabricasderiópar.com), y a ser posible con la familia, pues va a ser una buena manera de hacer ver a los más peques como se fabricaba no hace muchos años.

Sin duda alguna, es una buena manera de conservar nuestro patrimonio y de hacer que una parte de ese legado llegue hasta nuestros días.

Para saber:
A mediados del siglo XVIII se halló en Riópar el único yacimiento conocido de calamina en España. La importancia de este descubrimiento radicaba en que a través de una aleación de del carbonato de cinc (calamina) y cobre se podía obtener latón, y precisamente en aquella época era un metal muy apreciado y valorado, ya que los artesanos debían abastecerse de la única fábrica existente en toda Europa y que estaba radicada en Alemania.

La historia que rodea a todo este complejo es singular y merece la pena que echemos un pequeño vistazo a como aquel descubrimiento, cambió la vida y el futuro de aquella comarca.
La primera fecha que debemos tener en cuenta es el año 1771, año de la visita del ingeniero austriaco Juan Jorge Graubner. Es el primero que percibe las extraordinarias posibilidades de aquel yacimiento: gran pureza del mineral, la proximidad del yacimiento al río mundo y por lo tanto la posibilidad de utilizar el agua para los martinetes, y madera, toneladas de madera para los hornos.

Así pues en 1781 se inauguran las “Reales fábricas de Alcaraz”, que constan de dos instalaciones, por un lado la de San Jorge, ubicado en la propia mina donde además de extraer el mineral se realiza la fundición del mismo en hornos y posterior refinado del cobre, y por otro San Juan de Alcaraz, situado en el arroyo del Gollizo muy cerca de su unión con el río Mundo, donde se sitúan otros hornos para un posterior procesado de y obtención de latón en barra y en alambre.



Pues bien, es en esta época cuando se construye el actual Riópar, que surge por la necesidad de dar vivienda a los trabajadores de estos complejos en un punto no muy lejano a los dos enclaves anteriores.


Como siempre ha pasado en esta provincia en el tema de las minas (ver Las Minas de azufre del coto minero de Hellín), las fábricas pasan a manos del estado en 1784 por su mala situación económica, pero al menos son salvadas y pueden continuar su expansión hasta 1805, incluso con nuevas construcciones como El Laminador (o San Miguel). A partir de este momento, y después de varias crecidas del río Mundo que se llevan por delante las instalaciones de San Jorge, comienza un nuevo período de crisis y así lo atestiguan los informes de José Antonio de Larrúmbide y José Agustín de Larramendi, enviados por el Consejo de Castilla.


Los elevados costes de modernización de las instalaciones hacen que de nuevo en 1838 se privaticen de nuevo, y parece ser que con éxito, pues la sociedad creada para tal efecto logra modernizar las instalaciones y volver a la producción de uno años antes, hasta que en 1846 vende la propiedad a la “Sociedad Metalúrgica de Alcaraz”, quienes dirigen el rumbo del complejo hasta finales del siglo XX.  Es evidente que las minas cedieron en su producción y dejaron de ser rentables, con lo que fue precisamente el procesado posterior del latón el que mantuvo la actividad industrial.

Desde 1984 hasta 1996 se logra que la actividad continúe, y desde este año (y algo de abandono después) se logra restaurar la fábrica de Riópar pasando a ser un museo, siendo en el año 2008 cuando se declara BIC dichas instalaciones.

lunes, 27 de marzo de 2017

Fin de semana por Chinchilla


 Buenos días.

 Este fin de semana ha pasado por Chinchilla pues tanto el sábado por mi cuenta, como ayer domingo con el resto del grupo, hicimos unas rutas a lomos de aquellas sierras.

 Y es que siempre hay algo que ver o que hacer en aquel pueblo, es sencillamente espectacular, tanto para los amantes de naturaleza como para los amantes de la historia, pues no podemos olvidar ese singular casco antiguo que ocupa toda la parte superior del monte.


 Así que el domingo nos juntamos nada menos que Pedro y Paco Lara, Coronado y éste que suscribe para dar cumplida ruta por la zona aquella, aunque en un principio la ruta se iba a acercar hasta el Villar de Chinchilla, pero que tuvo que se abortada por falta de tiempo y porque además, nos perdimos un par de veces por aquellos camino de Dios...ja jaja ja...¡no siempre vamos a acertar con el rumbo!


 La cuestión es que ese día se había cambiado la hora y aunque Pedro insistía en salir antes, no tuvimos más remedio que retrasar la hora de salida a las ocho y media (de la nueva), que aún así ya era salir media hora antes respecto al día anterior. La niebla nos fue acompañando buena parte del camino y hacía que la temperatura no subiera mucho, con lo que hubo que llevar algo de abrigo.


 Los kilómetros iban acumulandose poco a poco, hasta que llegó la primera probatura de caminos, y que esta ocasión fue fallida, pues nos dimos de bruces con la valla del tren y por unos pocos metros no pudimos empalmar con el siguiente camino, con lo que tuvimos que dar media vuelta y continuar la ruta por otros lares.


 El nuevo camino continuó paralelo a la vía del tren, y aquí también dimos algunos kilómetros de más, tanto fue así que al cabo de unos instantes después decidimos que lo mejor era abortar la ruta y darnos media vuelta, hacia Chinchilla para acercarnos hasta La Churrería y poder almorzar, que a esas horas ya empezábamos a tener gazuza.

 Buen almuerzo y al terminar vuelta para Albacete a todo trapo con saludos "ferroviarios" incluidos, pues para la vuelta también fuimos paralelos a la vía del tren.

 Y en cuanto al sábado, aunque ya publiqué un pequeño adelanto el mismo día, he de deciros que me dio una paliza el viento de las buenas. Fui pronto para Chinchilla y llevaba algo de viento cortado, muy frío, de los que no te dejan calentar nada de nada. Claro, que al llegar a Chinchilla me subí derecho hacia el castillo por la cuesta del Mortirolo y eso me dio algo de calor; una vez arriba (después de hacer alguna que otra foto) me dediqué a callejear algo por Chinchilla, eso sí, respetando señales y lo que haga falta.


 Para la vuelta el señor Eolo me estaba esperando, y me dio una señora paliza, de las buenas, de las que se baja uno de la bicicleta medio mareado de la intensidad del viento, ¡y del esfuerzo!

 Por cierto, pude probar la publicación vía correo electrónico y parece que funciona estupendamente, ya tenemos una buena herramienta para cuando queramos ir publicando "en directo" nuestras rutas.


 Poco más os voy a contar, aquí os dejo el enlace a todas las fotos y la ruta, para que podáis ver por donde está cortado el camino, que también es bueno saberlo.


Saludos...Edu

sábado, 25 de marzo de 2017

Paseo mañanero por Chinchilla


Buenos días.
Con el estreno de la nueva web nos hemos preparado para poder publicar directamente, vía correo electrónico, las crónicas. Así que sea esta la primera que publicamos, como no, de Chinchilla y su castillo.
Poco os voy a contar, día tranquilo y de mucho viento, así que 40 km y vuelta para casa.
Saludos...Edu.

jueves, 23 de marzo de 2017

Ruta del sapo

 

Buenos días.


 Las lluvias de estas últimas jornadas han traído la suficiente cantidad de agua como para que en la naturaleza vuelvan a cumplirse todos los ciclos, y en este caso y como bien reza el nombre de la ruta, nos encontramos con el del sapo común.

 La ruta que hicimos ayer miércoles nos llevó desde Albacete hasta el parque eólico de Capiruzas; el viento era intenso y sabíamos que a la vuelta lo íbamos a llevar a favor, así que ninguno de los allí presentes puso pega alguna en hacer este trazado.


 Así que con puntualidad manchega, o sea, a las 17:00 nos vimos en el pincho de la feria nada menos que Luis, Nino, Pedro Lara, Teo, Coronado y este que suscribe para completar una buena tarde de BTT.

 La salida la hicimos por el camino de la Baqueriza pues es el camino más rápido para llegar a esta zona, y con un ritmo más que bueno, fuimos cubriendo kilómetros y kilómetros que nos iban acercando cada vez más a la zona de Los Anguijes. Por cierto, nuestra amiga, la vaca Paca (o Margarita) estaba allí, esperándonos, ¡como siempre que pasamos!


 En esta ocasión no paramos en El Hundimiento, pues la tarde es corta todavía y más valía hacer rápidamente los kilómetros hasta las estribaciones de la sierra que alberga el parque eólico de Capiruzas.


 Dado que esta zona es también un coto de caza, existen numerosas charcas que reciben agua de los aluviones y que permiten almacenar una cantidad suficiente de agua para las especies de caza, pero el agua es vida para todos, y como no podía ser menos al acercarnos a una de estas charcas pudimos ver una especie de larga tira gelatinosa con huevos a todo lo largo de ella, amén de una cantidad tremenda de renacuajos que por allí pululaban.

 Pues bien, se trata de la puesta del sapo común (Bufo bufo), pues la rana hace la puesta de huevos en grumos. Este sapo no es muy visible pues se camufla estupendamente, es más bien nocturno, ¡y come invertebrados!


 Así que terminada la visita a la charca nos dijimos que ya era hora de volvernos para Albacete, así que tomamos el camino de vuelta que salía desde Cañada Molina y que repitiendo exactamente la ruta, nos permitió volver a Albacete en un pis pas.


 La velocidad estuvo casi siempre por encima de los 30, rozando en muchos momentos los 40, pero es que teníamos el viento a favor y eso se nota lo suyo.

 Al llegar a Albacete nos vimos con JuanMa y no tuvimos más remedio que tomarnos una estupenda jarra de cerveza, merecida y bien ganada después de los 58 kilómetros que hicimos a una media de unos 21 km/h.
Luis

 Muy buena ruta y mejor compañía. Aquí os dejo el enlace a todas las fotos y como no, la ruta





Para saber más: El sapo común

 Lo podemos encontrar en casi toda Europa y algunas zonas más delimitadas de Asia y África. Como ya hemos dicho, es un campeón pasando desapercibido por tiene buen camuflaje y tiene hábitos nocturnos. Es torpe (como nosotros en la bicicleta) y sus saltos son más bien cortos, piel con protuberancias y de color marrón grisáceo.

 Es solitario y sólo se reúnen en la época de apareo, y también se pelean por aparearse, ¡como no! Importante, la manera de poner los huevos es en cadenas gelatinosas donde podemos encontrar desde 2.000, ¡hasta 11.000! Al cabo de varios meses de crecimiento y metamorfosis tendremos unos sapos que no volverán a tocar el agua en lo que le resta de vida, menos si hay procreación de por medio que entonces hacen lo que haga falta.

martes, 21 de marzo de 2017

Una ruta más por la sierra de la Cabrera


 Buenos días.


 La Sierra de la Cabrera es la primera elevación montañosa que aparece en dirección sureste, a modo de frontera entre los llanos de Albacetey el Levante. Son una serie de montes no muy elevados pero que al menos nos sirven, y de que manera, para rodar por allí siempre que el tiempo (y la caza) lo permiten.


 Son varias las canteras que allí extraen grava y otros tipos de áridos y también son varias las vallas de cotos de caza las que impiden poder moverse por allí con total libertad, además hay que unir que algunas de las pistas poseen una notable cantidad de clavos después de que algún descerebrado llenara los caminos de arriba a abajo. En fin, que tampoco es que nos quede una barbaridad de sitio para poder movernos por allí, pero claro, cuando uno lleva prisa y quiere hacer algo de bicicleta de montaña, es esta sierra la más cercana..¡cualquier día de estos nos la quitan entera!...ja jajj a aj


 Y como los sábados hemos optado por hacer rutas rápidas, exprés, de estas que en dos horas has resuelto la salida, está claro que discurrir por estos caminos es una gran opción, así pues a las ocho de la mañana y con puntualidad manchega nos dimos cita en la esquina del Corte Inglés, Coronado y este que suscribe.


 La mañana era algo fresca, había algo de niebla y parecía que el sol quería levantarse poco a poco, y así fue como nosotros nos fuimos acercando hacia la zona de las canteras. Escogimos la salida del Cordel de Chinchilla de modo que al llegar a la autovía, y viendo que por el camino principal algunos se tenían que meter en los sembrados por la existencia de grandes charcos, decidimos tomar la vía auxiliar de la misma.


 Los kilómetros iban cayendo paulatinamente a buen ritmo y es que Coronado parece que está ya muy recuperado de su lesión. El primer desvío que tomamos fue para hacer la senda de las "culebrillas", un auténtico placer para todos los sentidos, y desde aquí decidimos que lo mejor era empalmar con la senda de los escalones, sólo que sentido bajada hacia la Casa de labores de la sierra de La Cabrera.


 Llegado a este punto optamos por continuar hacia arriba para tomar, una vez coronada la sierra, la senda del "borrego" hasta que nos llevara a la zona de Cansalobos. Dicho y hecho, decidimos continuar hacia Chinchilla algunos metros para desviarnos por el camino que viene del Pozo de la Peña hacia La Losilla.


 Dado que teníamos aún tiempo de sobra, fuimos dando diversos rodeos para que el cuentakilómetros subiera lo necesario para decir que habíamos hecho una buena mañana de bicicleta, y así fue, tuvimos una estupenda mañana de bicicleta con una distancia de unos 51 kilómetros.



 Y como no, a las 10:20 (y con puntualidad manchega) nos encontramos con Pedro Lara para tomar un merecido desayuno en El Badil. Buena charla, buenos momentos y sobre todo, muchas risas, que al fin y al cabo, de eso se trata, de pasarlo bien.



 Poco más dio la ruta, os dejo un acceso a todas las fotos.



Saludos...Edu